Antofagasta Enero 2018
T comenzó a pintarlo. Y, al año siguiente, se instaló allí. Desde entonces, ha dedicado numerosas acuarelas a sus calles, fuentes, miradores y plazas. ¿Qué fue lo que te cautivó de la ciudad? Nunca había visto algo parecido. La arquitectura loca, el movimiento, el transporte (no sé cómo no atropellan a la mitad de las personas). Valparaíso es un lugar con personalidad, muy imprevisible, sin lógica. Uno nunca sabe si se va a topar con una pared o con una quebrada con vista al mar. Tú pintas un Valparaíso limpio. ¿Es una visión idealizada? Hay varios factores: mi capacidad de fijarme en lo bueno de las cosas; que realmente existe lo que veo, solo que está cubierto, por ejemplo, con suciedad; que tengo ánimo de tirar cosas, como una torre de departamen- tos que rompe con la armonía natural del puerto (para qué la voy a pintar). También me interesa conservar la imagen de lo que va desapareciendo: muchas construcciones han cambiado desde que las pinté y no están registradas en ninguna parte. En la Rusia postsoviética, reconstruyeron iglesias, basándose en planos antiguos. Sin ellos, no habría sido posible. ¿Acá hace falta eso? De algunas casas preciosas, no hay registros. Lo mismo ocurre con los cementerios. Cuando fue el terremoto de 2010, gente que trabaja ahí me contó que caían tumbas completas y hubo quienes se robaban las esculturas. Valparaíso es Patrimonio de la Humanidad, pero falta que los residentes cambien su mentalidad. Yo he visto muros con frases como “La basura es cultura”. TÉCNICAS Y MITOLOGÍA Además de acuarela, Tatiana emplea carboncillo, óleo y tinta china en sus obras. Y, últimamente, también témpera de huevo y óleo, que aprendió del pintor Juan Subercaseaux, su cuñado y padre del cantante Pedro Piedra. “Esta técnica renacentista crea ambiente con capas que se traslucen”, explica, mientras enseña Descanso , un cuadro en que posa su madre con un gato. Como parte del proyecto de difusión turística lagartijas.cl , esta artista, pulcra y meticulosa, diseña láminas y merchandising de sitios como Valle Nevado. Y hace logos y dibujos para libros infantiles, e ilustraciones para Estados Unidos, Perú y Argentina. Cuando llegó a Chile, vivió en Santiago, donde trabajó un año en una ofici- na de urbanismo, haciendo presentaciones gráficas de proyectos. Luego fundó su oficina Zentsova Estudio de Arquitectura. En 1996, integró una muestra colectiva del Palacio La Alhambra de la capital. Y, desde 2008, se ha presentado en forma individual en galerías como la Corporación Cul- tural Las Condes, La Sebastiana o la Sala Viña del Mar, donde, en 2016, expuso su serie Mujeres mitológicas , con personajes como Medusa, La Calchona —la mujer oveja del sur de Chile— o La sirena eslava con que ob- tuvo el segundo lugar en el rubro “Mitología nacional” del ART GEOGRAFIA. Forum internacional de las artes 2017, realizado en Moscú. ¿Por qué te interesa la mitología? Pienso que así como los buscadores de oro revuelven una cantidad enorme de tierra para encontrar granitos de tesoro, la mitología tiene tesoros igual de valiosos. Y creo que existe bastante verdad en esos mitos. Es mi forma de prolongar una tradición. ¿Y tu amor por Valparaíso continúa? Sí, tiene que ver con su identidad y su carácter... Hace poco estuve en Marruecos y me impresionó que los gatos de allá son hermosos, pero no dejan que la gente se les acerque. En cambio, en Valparaíso, he visto ga- tos acostados que ni se mueven cuando les hacen cariño. Eso es bonito. Es tolerancia. Quizá la tolerancia hacia al inmigrante que llegó de Europa incluyó a los animales en el mismo bando.
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