TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2024
los demás, son niños y bebés adorables, muy cariñosos. Al final del día ellos te entregan mucho más de lo que uno pueda ayudar”. ¿Cuál es tu rutina desde que llegas? Soy maniática del orden y ya me conocen por eso (ríe). Comienzo a echar cloro por todos lados, a desinfectar, a ordenar los clósets, la ropa. Pero para mí es mi tiempo de vacaciones, de llenarme el corazón de amor. Llevo a los niños al zoológico, que es como una granja educativa para que compartan con las jirafas, los hipopótamos, les encanta. A la playa a hacer un picnic. Los más grandes me acompañan a comprar. Trato de sacarlos de la casa, porque pasan la gran parte del día en el living de esa pequeña casa, entre guaguas, ropa. Falta espacio, pero sobra el amor. VOLUNTARIADO “En pandemia ha sido el único momento en el que no he podido viajar a ver a mis niños; con muchas dificultades, y a distancia, logramos mantener la casa en pie. Hoy estoy a cargo del marketing ymanejo a las voluntarias de laONG. En total somos cinco personas organizando, todos españoles y yo la única chilena. El tema del español ha sido importante, de todos modos es fundamental tener un nivel básico de inglés para comunicarte en la casa, porque allá se habla swahili”. ¿Cómo se puede ayudar? Hoy tenemos dos objetivos: El primero es monetario, obtener socios que por $10.000 pesos mensuales nos ayuden a pagar las cuentas de la casa y del colegio de los niños ($150.000 al año por cada niño), el arriendo de la casa que sale $250.000 pesos al mes y la compra de leche. Y el segundo es el programa de voluntariado, donde los recibimos en una casa keniata (de Peter y Selpher). Su función es ir a ayudar al orfanato (dar mamaderas, cambiar pañales, jugar con los niños, llevarlos a la playa, darles la comida, etc.) Si tienen habilidades para maestrear o cocinar, mucho mejor. Hace un tiempo fue una fonoaudióloga que nos ayudó muchísimo con una guagüita discapacitada, le hizo terapia por seis meses y tuvo grandes avances. “Esta es una experiencia muy enriquecedora, que recomiendo, por lo menos, una vez en la vida. Hay muchos voluntarios que han repetido la experiencia, pero lo importante es entender que nosotros nos estamos insertando en otra cultura, debemos respetar sus costumbres, aunque a veces no las entendamos. No podemos llegar a cambiar todo, pero sí a ayudarlos a tener una vida mejor. Cada aporte, pequeño o grande, genera un gran impacto en estos niños”. ¿Cuál es el sueño? Hace tres años, logramos construir un pozo, la sensación de tener una llave donde sale agua fue de gran impacto para ellos, poder bañarse… antes eso era impensado y gracias a un filtro para la cocina tienen agua potable. Hemos hecho varios arreglos en esta casa, pero no es nuestra y ya quedó chica. Hay tres piezas para veinticuatro niños y guaguas, hay cunas hasta en el living. Todos apretados, los más grandes no tienen su espacio. Por eso queremos comprar un terreno más grande (que vale veinte millones de pesos chilenos) para que los niños estén cómodos, tengan un patio para jugar. Aún queda mucho por hacer, por eso, si hay más personas y/o empresas que nos apoyen, podremos cumplir nuestro sueño. T www.voluntariosenkenia.org www.instagram.com/voluntariosenkenia www.facebook.com/ongvoluntariosenkenia www.instagram.com/paularosshurtado Esta es una experiencia muy enriquecedora, que recomiendo, por lo menos, una vez en la vida. Hay muchos voluntarios que han repetido la experiencia, pero lo importante es entender que nosotros nos estamos insertando en otra cultura, debemos respetar sus costumbres, aunque a veces no las entendamos”. 26 tell. cl
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0