TELL MAGAZINE NOVIEMBRE 2023
33 tell. cl T En este libro pretendo incomodar con temas que son incómodos. Preguntaré si ayudarían a alguien a morir, si les gustaría vivir para siempre, si creen en Dios o si han matado a algún animal. No pretendo hacer un juicio valórico ni cuestionar, sino abrir conversaciones”. los temas son sensibles, delicados, radicales y complejos. Son microespacios de reflexión profunda, sin juicios, donde escucho genuinamente. De las cosas más importantes que podemos hacer los seres humanos es hacernos estas preguntas, que tienen que ver con el autoconocimiento. ¿Cómo fue el camino para estudiar filosofía? Larutafuesúpernatural,aunqueséqueesraro.Entréalauniversidad con la idea de estudiar ingeniería industrial y de ahí hacer posgrados de economía, pero con el tiempo me di cuenta de que lo mío no iba por ahí, sino quemi orientación estabamás enfocada en las políticas públicas. Cuando fundamos Educación 2020, más allá del eslogan de una educación gratuita y de calidad, sentía que me faltaba algo más y ahí me metí a estudiar filosofía política, donde me enfoqué en la igualdad de oportunidades. Ahí conocí el transhumanismo y esa necesidad imperiosa del ser humano por extender la vida, lo que fue pavimentando naturalmente un camino que derivó en esto de pensar la muerte. “Me di cuenta de que la pregunta que tiene la filosofía, y que funda las religiones, tiene que ver con la mortalidad. Y no la pensamos, no la conversamos. Para mí ha sido un hilo conductor muy lógico”. ¿Qué conclusiones has sacado? He llegado a la conclusión, y puedo cambiar más adelante, que la vida no tiene ningún sentido, no es algo que diga yo, algunos filósofos existencialistas han dicho lo mismo como Albert Camus. Hay gente que lo trata de buscar y que si no lo encuentra se frustra y llega a la depresión y a este nihilismo de decir para qué me levanto en la mañana, qué sentido tiene. Lo mío no pasa por ahí, sino por la libertad de no tener que buscarle un sentido, no me complico. Lo que sí hago es dotar de sentido a las cosas, la relación con mi señora, con mis amigos, soy muy cuidadoso con mis afectos, me dedico a cosas que me hacen sentido, pero no es algo intrínseco. Si la vida no tiene sentido, entonces ¿a qué vinimos al mundo? ¿Y por qué tengo que venir a algo? A dejar huella, por ejemplo. ¿Y por qué?, ¿por qué somos más importantes que ese perrito que va pasando?, ¿qué nos hace distintos? Por eso digo que la vida no tiene sentido y eso no tiene porqué ser negativo. ¿Y te gustaría dejar un legado? Nunca me lo he preguntado. Tengo muy marcados los años que estuve en scout, eso de dejar el mundo un poquitito mejor. No creo en la gran transformación, sobre todo porque vivimos muy poco tiempo. Hay una frase de Dag Hammarskjöld, (segundo secretario de las ONU) que decía que para cambiar el mundo uno tiene que partir por uno mismo. Por eso quise escribir el libro, qué mejor minuto que la intimidad propia que te da la lectura. Si puedo dejar ese legado de reflexión y toma de conciencia de la mortalidad y en consecuencia de vivir más libre y genuinamente, sería un granito de arena bien importante. ¿Cómo ha sido el feedback de Memento mori ? Me han llegadomensajes bien emocionantes por wasap o Instagram de gente que no conozco y que han leído el libro. Me doy cuenta de que le está llegando a la gente y ese era justamente mi propósito, tener esa conversación y ayudar a otras personas a través de la lectura. ¿Y qué te pasa con eso? Es raro. ¿Te sientes expuesto? He tenido exposición pública por mi trabajo, he viajado a Oxford para hablar de educación y políticas públicas, a la Universidad de Buenos Aires, he estado en paneles con quinientas personas. Ahora es distinto, esto es desnudarse mucho más. Es un libro muy personal En mi libro hay pasajes muy íntimos, en los que hablo abiertamente de mis experiencias, como la pérdida que sufrimos con la Maida, mi señora. Es algo así como romper el pudor. Cuando yo leo algo que me hace sentido lo agradezco mucho, veo mucha generosidad en la persona que lo escribió y me pregunto por qué lo está haciendo. Yo no sé si sea tan generoso pero sí puedo compartir algo que a la otra persona le pueda hacer sentido. ¿Te da miedo la muerte? Creo que no, pero en el momento de los quiubos probablemente sí. “Yo fui católico. Me confirmé, fui catequista y tenía la fe. Entiendo y empatizo mucho con eso porque en ese momento lo sentía genuinamente”. ¿Y qué te hizo cambiar? Estas mismas reflexiones. Yo creo que para nosotros, dado que somos seres conscientes, el darnos cuenta que somos insignificantes dentro de la inmensidad del universo es muy abrumador. Y las creencias y la fe son súper sanadoras, además del hecho de que exista alguna posibilidad de continuar con esta vida terrenal, llámese cielo, reencarnación, lo que sea. Es lo que creo pero no sé si es verdad. El libro es una invitación a pensarlo para los que no somos creyentes y para los que sí lo son, porque incluso te puede reafirmar tu fe. “Hablar de la muerte es fácil y difícil al mismo tiempo. Llama la atención lo fluida que se da la conversación entre personas que no se conocen. Generalmente dicen que no es así con la familia, sobre todo entre hijos y padres, cuando estos últimos quieren hablar de su posible y futura muerte, rápidamente les responden: “para qué dices eso, ya te pusiste dramático”, cuando no les llaman lateros de frentón. Los hijos evaden el tema de la muerte de sus padres sin tapujos, como si nunca fuera a ocurrir”.
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