TELL MAGAZINE NOVIEMBRE 2023
32 tell. cl El proceso de escritura le tomó diez meses, aunque reconoce que muchos de los escritos, notas y pensamientos venían de antes y tenían relación con el Máster en Filosofía que había cursado y más tarde con los Cafés de la Muerte que presidía. “En este libro pretendo incomodar con temas que son incómodos. Preguntaré si ayudarían a alguien a morir, si les gustaría vivir para siempre, si creen en Dios o si han matado a algún animal. No pretendo hacer un juicio valórico ni cuestionar, sino abrir conversaciones”. Igual que lo hace en cada Tinto de la Muerte. “Tener conciencia de nuestra propia mortalidad nos permite entender cómo vivir la vida” “Nuestro propósito es ayudar a naturalizar las conversaciones de la muerte y el libro contribuye a eso, sobre todo cuando se tocan temas con posiciones contrapuestas, el suicidio, laeutanasia, es un buen instrumento que contribuye a crear silencios de reflexión, que yo llamo “clicks”. ¿Cómo sales después de los encuentros? Luego de cada Tinto de la Muerte termino revita- lizado, la gente sale contenta, motivada. Intelec- tualmente es muy interesante y emocionalmente también. Me encanta la conexión que se logra con la gente. ¿Qué ha cambiado en ti? ¿Eres el mismo? Yo creo que uno siempre va cambiando sobre todo cuando se mete en estos temas. Ha sido un ir y venir de lo que yo mismo creo, estoy en un proceso de reflexión permanente. ¿Te hace más crítico? Totalmente. Más crítico, con la convicción de que se pueden hablar sobre temas de profundas diferencias como la existencia o no de Dios. Todos Joven y uno de los facilitadores de los Cafés de la Muerte, que con el tiempo pasaron a llamarse Tintos de la Muerte, porque los encuentros suelen ser con una copa de por medio. La dinámica es simple: un grupo de personas que no se conocen entre sí se juntan en un restorán a hablar de la muerte. Por lo general es un grupo heterogéneo e intergeneracional, lo mismo que los temas. Hay expectativas y mucha curiosidad. “Hablar de la muerte está al acceso de quien lo desee, de la forma en que lo desee y con la profundidad que desee”. Matías cuenta que el primer café que organizaron fue en el restorán La Diana. Rompió el hielo y dijo. “Gracias por atreverse a esta conversación. Todos tenemos una copa de vino, y hay una que está envenenada”. Luego de siete años y más de cien encuentros, el camino natural para él fue plasmar esos encuentros, debates y reflexiones en un libro que tituló Memento Mori. Una suerte de ensayo que nos desafía en cada página. Somos raros quienes nos atrevemos decir que es importante hablar de la muerte. Encontrarse con otros que también desean hablar de ella ha sido una revelación y liberación colectiva”. El primer Death Café tuvo lugar en Vissoie, Suiza el 2004. Más tarde se realizaría en París, el 2020. Pero fue Jon Underwood, quien le dio el impulso definitivo a este movimiento en Londres, que rápidamente se extendió por el mundo. Actualmente estas tertulias se celebran en más de setenta países.
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