TELL MAGAZINE MAYO 2024
24 tell. cl U na depresión postparto no diagnosticada, tras el nacimiento de su primera hija —“a pesar de tener a mi marido y a mis papás ciento por ciento presentes, a pesar de tener los recursos económicos y de contar con personas que me ayudaran”—, llevó a Virginia a preguntarse qué pasaba con las mamás que vivían solas la maternidad. Su trabajo como voluntaria en la Fundación Chile Unido, vinculado al cambio de perspectiva de embarazos vulnerables a embarazos acompañados, y los continuos cuestionamientos acerca de cómo era el trato de la salud materna, de las familias y las mujeres en general, la impulsaron a realizar un magíster en Bioética en la Universidad de Chile. ¿Dónde estamos poniendo los esfuerzos en las políticas públicas?, ¿cómo estamos concibiendo los embarazos?, ¿qué lugar tiene la maternidad?, ¿cómo estamos tratando a esos niños que vienen en camino?, se preguntaba una y otra vez. “El año pasado, una mamá tuvo su guagua en la cárcel, porque una gendarme se empecinó en que estaba exagerando los dolores de parto. Ninguna mujer puede tener a su hijo en una cárcel. Ninguna”, repite, categórica. Y recalca: “si bien tenemos muy buenas políticas sanitarias maternas que redunda en la tasa de mortalidad materna más baja de Latinoamérica, nos caemos en el trato, lo que termina afectando la salud emocional de las mujeres”. La creación de la Fundación Emma (Espacio Mujer y Maternidad) en 2018 —junto a Rosario Vidal y Francisca Jofré—, no fue antojadiza, sino el resultado de años de trabajo, estudio y conocimiento. La experiencia ganada con la creación del programa Mujer y Maternidad junto a la entonces ministra Carolina Schmidt, en 2011, y su posterior trabajo en la Fundación San José, reafirmaron no solo su vocación materna, sino la imperiosa necesidad de generar políticas públicas y programas sociales específicos para las mujeres embarazadas y quienes transitaban los primeros tres años de maternidad, “que es cuando más se acrecienta la informalidad laboral, las brechas salariales, y cuando más dificultades presenta la mamá en su desarrollo emocional”. Lo primero que hicieron fue diseñar el Proyecto Emma junto con un centro de estudios, y dos programas sociales: Emma Conecta para mujeres madres en situación de vulnerabilidad a lo largo de todo Chile, con atención online con sicólogos y trabajadores sociales, e Impacta Mamá, que es un programa de empoderamiento presencial con mujeres de la Región Metropolitana. LA CLAVE DEL EMPODERAMIENTO MATERNO Casada hace treinta y un años, es la menor de tres hermanos, tiene cuatro hijos (Josefina, Sebastián, Cristóbal e Ignacio) y un nieto “que me tiene loca y nos vino a revolucionar la vida”. Dice que desde chica le Cuando logramos que una mujer madre se empodere, favorecemos su crecimiento personal, su bienestar y contribuimos a que sus hijos crezcan de manera saludable. Así podremos dar un paso indispensable en el desarrollo social de nuestro país”.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0