TELL MAGAZINE MAYO 2023

Nuestra invitación es a sacarnos la capa de superheroínas que nos ha impuesto la sociedad y a conectarnos con nosotras mismas, a ponernos en primer lugar, a escuchar esa voz y a relevarla. Ese es el foco de nuestros talleres”. Renunció a su trabajo en un colegio y se dedicó a la crianza de sus hijas mellizas “y a este proyecto maravilloso”. “Un curso de emprendimiento en la incubadora social Gen E de la PUC me hizo darme cuenta de que podíamos postular a un fondo CORFO. Entremedio me llegaban muchos relatos de mamás que me contaban que lo estaban pasando pésimo, que se sentían solas y se nos ocurrió formar a nuestras primeras mentoras desde la virtualidad. ¿Quién mejor que las mamás para acompañar a otras mamás?”. Corría el año 2019, en pleno estallido social. UNA RED QUE TRANSFORMA Del 2020 a la fecha, ya son ciento treinta las mentoras que se han formado a lo largo de todo Chile y que contienen y acompañan gratuitamente a otras mamás en forma virtual durante tres meses. Algunas son chilenas, otras argentinas, venezolanas y ecuatorianas que viven en nuestro país. “Hoy día, por primera vez, estamos pilotando un programa de acompañamiento grupal territorial con diversas temáticas. Ya son trece los grupos a lo largo del país con los que estamos trabajando. Por ejemplo, en Viña tenemos un grupo de acompañamiento de mamás con niños TEA y otro en Santiago de mamás con niños con discapacidad. La idea de hacerlo de manera territorial es que una vez al mes se encuentren en forma presencial, que es algo que las mismas mamás nos piden”. 26 tell. cl J usto el día en que reventaron los termómetros en Viña y la temperatura se empinó a los 31 grados, tuvimos la sesión de fotos con Sindy, una mujer que, desde su propia experiencia, creó un espacio orientado a las mamás que lo estaban pasando mal, que se sentían solas, que carecían de una red de apoyo que las contuviera. Y se dio cuenta de la precariedad que existía en cuanto a la salud mental materna. Una polera blanca con la frase “Maternar en compañía transforma”, una chaqueta colorida y su sonrisa bastaron para que todo fluyera, igual que la historia de su fundación que, como todo relato, aparece desde su propia necesidad. Porque Sindy tuvo que ser mamá para darse cuenta del vacío que había en la sociedad. No el de información acerca de la maternidad y todo lo que ello implicaba, no, esa había y por montones. Ella habla de la falta de empatía, de la falta de espacios en donde quienes criaban o se estaban preparando para criar, pudieran hablar de lo que les pasaba y hacer preguntas sin sentirse enjuiciadas. Mamá Confidente, la comunidad que creó para visibilizar la importancia de la salud materna, fue solo el principio. “Cada lunes contaba la historia de una mamá y de cómo vivía su maternidad. Llegué a tener doscientas confidencias. De repente, este grupo empezó a crecer y comencé a crear nuevos espacios, como el de los miércoles que se llamó Padres sostenibles, donde daba ideas de como tener una vida más sostenible en familia. A eso se sumaron los domingos con Te cuento que leí donde a través de videos en vivo comentaba de qué se trataban algunos libros de crianza que estaba leyendo”.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0