TELL MAGAZINE NOVIEMBRE 2021
27 tell. cl Reconocida dentro de las cien mujeres inspiradoras para la minería a nivel mundial 2020-2021, esta ingeniera civil y coach ontológica, no solo debió luchar contra su propia discapacidad sino contra los prejuicios y sesgos inconscientes tan arraigados en nuestra sociedad. “Soy la primera mujer en silla de ruedas que ha llegado a las operaciones en la minería. Me declaro una activista de la discapacidad, porque hay que ser disruptiva, hay que hacer ruido. Es la única manera de visibilizar el tema de una vez por todas, porque la verdadera inclusión pasa por un cambio cultural”. Por Macarena Ríos R. / Fotografías gentileza entrevistada Carolina García Berguecio fundadora Comunidad Inclusiva I 2 de abril del 2006: ese fue el día que le cambió la vida. “Estaba trabajando en una empresa de estrategia para la industria de la minería. Había viajado a ver a un cliente a Antofagasta y mientras revisaba por enésima vez la presentación que debía dar, el auto que me llevaba desde el aeropuerto chocó de frente con un camión”. Una fractura de la médula a nivel cervical, la dejó tetrapléjica. “Eso implicaba tener una cuidadora las veinticuatro horas”. El diagnóstico médico fue lapidario: silla neurológica de por vida. ¿Qué te salvó de no naufragar? Mi mente de ingeniera me ayudó a blindarme de todo tipo de emociones que pudiera llegar a sentir, eran demasiados duelos y demasiado fuerte lo que me estaba pasando. No es solamente que dejas de caminar, te empiezan a fallar todos los sistemas y pasas a ser dependiente de otra persona, a no poder vivir sola. En ese tiempo estaba separada y los fines de semana los pasaba haciendo deporte, subiendo cerros, haciendo spinning . Había sido campeona de windsurf desde los quince años, competía en esquí, me encantaba navegar. Fue una época de grandes cambios. Al principio, Carolina solo podía mover los ojos y la boca. Nada más. “Me daban de comer, me lavaban los dientes, me lavaban todo”. “Por suerte yo no escuché a ese doctor que me dijo que nunca iba a poder hacer nada, no me hice cargo de su diagnóstico”. Hizo terapia durante un año y medio, “le di con todo, terapia ocupacional, rehabilitación, todo. A los seis meses fui capaz de mandarle un mensaje de texto a mi hijo desde el Hospital del Trabajador. Fue todo un hito. Hoy ando en auto, manejo súper bien el computador, el celular es como mi extensión y me siento súper agradecida de lo que he conseguido”. LIDERAZGO INCLUSIVO
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