TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2020
60 tell. cl hora ya estábamos instalados en El Mercurio, ya que LUN era parte de esa cadena. Al entrar al diario, lo primero que veo es a un reportero gráfico local con su bolso en ristre, sandalias y un pijama de franela, cubierto de barro. Era Mario Requena (Q.E.P.D), a quien el aluvión le había llevado la casa. Mario salvó a su suegra de morir, puso a resguardo a su familia y a primera hora se fue al diario a trabajar. Ese retrato de “héroe anónimo” lo he visto muchas veces replicado en otras dimensiones. Es increíble la resiliencia del antofagastino que se evidencia en los voluntariados en los que participo, en emprendimientos que tengo junto a colegas y amigos y, sobre todo, en mi club de básquetbol Unión Norte. ¿Por qué cambiaste las noticias por el mundo de la minería? Nunca he dejado de ser periodista, el bicho de la noticia y procesar la realidad nunca muere. Y parte de ese ejercicio es escuchar a la gente, aportar a la sinergia social y mirar en perspectiva el devenir de las ciudades, buscando el bien común. Con esa mirada y luego de independizarme y crear Yuri Rojo Con distintas miradas y como brújula el bien común se podrá mejorar la focalización de los recursos y lograr mejor desarrollo local. A futuro creo que es muy importante el aporte de la recién constituida Corporación Clúster Minero”. a estudiar geología, por ejemplo, pero al final terminé explorando la veta social de la minería y la industria, y eso me realiza. ¿Y cómo elegiste Antofagasta para continuar con tu carrera? Antofagasta la conocí jugando básquetbol en 1985 y luego vine a cubrir por LUN el desastre del aluvión, en junio de 1991. Cinco años más tarde, en febrero de 1996, decidí venir a trabajar un año a El Mercurio de Antofagasta , para ver cómo se hacía periodismo en regiones. Esas tres “vivencias” muy distintas de la ciudad, terminaron por encantarme y arraigarme hasta el día de hoy. Y de ellas, la más simbólica es 1991. ¿Cómo fueron tus primeros años y cuál fue tu percepción de la ciudad? Fue de descubrir lo valioso y valiente que es la gente del norte. El año del aluvión me marcó. Ese día, llegamos a la ciudad y a primera
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