TELL MAGAZINE AGOSTO 2020

34 tell. cl que quería era queme dieran permiso para volver a entrenar. Si lo piensas no era tan descabellado, teniendo en cuenta que el año pasado me dieron el Premio Nacional del Deporte categoría no olímpica, y que me voy a competir por Chile en un mes más”. “Cada nado es único y no se puede comparar con otro. Nadar un kilómetro en la Antártica a menos un grado, o una milla a cero grado en Rusia, o nadar doce horas en el Canal de la Mancha no se pueden comparar porque todos tienen un nivel de dificultad y de dolor muy distinto, te desafían de una forma mental muy diferente”. AVENTURERA Reconocida dentro de las cincuenta nadadoras más aventureras del mundo de aguas abiertas por la World Open Water Swimming Association (WOWSA), tenía dieciocho años cuando comenzó a nadar en aguas abiertas, compitiendo como seleccionada nacional a nivel sudamericano. Admiradora del mítico Tiburón Contreras (el Nadar un kilómetro en la Antártica a menos un grado, o una milla a cero grado en Rusia, o nadar doce horas en el Canal de la Mancha no se pueden comparar porque todos tienen un nivel de dificultad y de dolor muy distinto, te desafían de una forma mental muy diferente”. “ Nunca pensé que la gente iba a enganchar tanto. Nunca pensé que se iba a abanderar tanto, ni que me quisiera tanto. Me llamaron de hoteles de todo Chile, de muchas casas, ofreciéndome sus piscinas de todos los tamaños y con temperaturas para todos los gustos. Fue súper bonito”, dice esta sicóloga de profesión desde su casa, en la comuna de Recoleta, en alusión al video que subió a su Instagram. La cuarentena la tuvo cuatro meses fuera del agua. El no poder nadar la obligó a entrenar de otra manera, “en seco”, con bicicleta estática, yoga y harta preparación física. “Tuve que entrenar mi cabeza, lo tomé como una pausa”. ¿Cómo fue volver a nadar? Ha sido difícil. Fueron muchos meses fuera del agua, así que hay que volver a adaptar el cuerpo, aparecen dolores nuevos, tengo heridas por el roce del traje baño. Pero la piscina es clave, porque incorporas la técnica que te va a acompañar durante diez horas de carrera, la respiración, los movimientos, la hidratación, la alimentación. Todo cuenta. Tremendamente exigente consigo misma, Bárbara solo tiene una cosa en mente: recuperar el volumen y que su cuerpo se adapte a volver a nadar cincuenta kilómetros a la semana. Como antes, donde incluso llegó a nadar cien. Por estos días, nada hasta siete kilómetros diarios de lunes a viernes. El ideal es llegar a los diez kilómetros por día en un tiempo bastante acotado, ya que por protocolo solo puede ocupar la piscina del Estadio Nacional dos horas en la mañana. “Lo único

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