TELL MAGAZINE JULIO 2020

Promover oportunidades de crecimiento y colaboración en comunidad desde Antofagasta es una de las motivaciones que dieron origen al Festival Inquiétate, un encuentro para conectar, inspirar y formar a emprendedoras en la reinvención de su negocio digital con foco en su talento. Su directora nos cuenta la génesis de este evento que, durante agosto, nos invita a conocernos, generar redes, creer y crecer. Por Catalina Aparicio / Fotografías Equipo Inquieta Montserrat Venegas Inquieta 67 tell. cl M onsterrat Venegas no para. Llena de ideas y proyectos, no hay pandemia que la detenga, ni a ella ni al equipo detrás del Festival Inquiétate, evento que debió adaptarse desde lo presencial a lo digital y que a través de diversas plataformas, implementará un programa de formación y networking empresarial, cápsulas creativas y una vitrina para emprendedoras locales en su nueva web. “El principal medio de contacto será nuestro Instagram @inquieta.cl y esperamos que sea todo un hito en el mundo digital, porque a pesar de todos los acontecimientos, seguimos adelante con este evento, gracias al apoyo de SERCOTEC y su programa Redes, junto a un gran grupo de colaboradores que han creído en nuestra iniciativa”. ¿Cómo nace el Festival Inquiétate? La idea del festival surge dentro del contexto de la Escuela de Negocios Inquieta, donde lideramos experiencias formativas para emprender en femenino. Somos una comunidad en donde todas somos aprendices y maestras, en donde crecemos juntas. Nuestros valores son el bienestar, la creatividad, la reinvención y los negocios a partir del propósito, pues creemos que el emprender femenino está estrechamentevinculadoalaspectoemocional.Nuestrametodología se basa en tres pilares (formación, comunidad y experiencias) y tres ejes de acción (inspiración a través de encuentros, la transformación a través de cursos y la conexión a través de membresía). MONTSE, LA IMPULSORA Montserrat Venegas es de Viña del Mar, donde estudió Arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso. En 2014, después de trabajar en espacios sociales (Techo Chile), culturales y proyectos propios, llegó a Antofagasta como profesional para trabajar en Creo Antofagasta. “Esa primera experiencia me ayudó a crear un vínculo importante con la ciudad y sus personas. En ese entonces impulsé variosproyectosvinculadosconformación,creacióndecomunidades y experiencias en el área creativa. Luego viajé a estudiar a Barcelona y regresé a Antofagasta”. ¿Cómoteempezasteainvolucrarenelmundodelemprendimiento? Creo que desde siempre he tenido un espíritu emprendedor, un impulso constante de crear algo que ofrecer al mundo. Desde niña tenía claro que me movía el área creativa, lo que me permitió impulsar un sinfín de proyectos, productos y servicios que vendía para estudiar, reinvertir o viajar, pero no lo asociaba con el concepto de emprendimiento. Fue durante los años que viví en Barcelona (2016-2018) cuando sentí la necesidad de ordenar mis energías y comenzar un proyecto propio que me permitiera vivir con mis talentos. ¿Y la tendencia a potenciar el mundo de las mujeres? Vengo de una familia con fuerte liderazgo femenino, donde somos

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