TELL MAGAZINE MAYO 2022

Todos mis cuadros son mundos lúdicos, mundos oníricos que provocan cercanía y una cierta familiaridad. Por eso utilizo un colorido alegre, con tonos neutros para descansar la vista”. T ¿Cuándo sientes que una obra está lista? Cuando salen de mi casa. Para mí es un proce- so que no acaba nunca, siempre estoy agregan- do o quitándoles algo. ¿Qué buscas lograr con tus pinturas? Para mí son otro soporte para seguir contando historias. Acá hablo de personajes y mundos imaginarios que cobran vida mediante pinceles y telas. El bastidor se transforma en un libro abierto en donde mis personajes habitan e in- vitan a que el espectador de rienda suelta a su imaginación, y que se deje llevar por las situa- ciones reflejadas en las telas. Mundos oníricos que provocan cercanía y una cierta familiaridad. Por eso utilizo un colorido alegre, con tonos neu- tros para descansar la vista. ¿Qué sientes cuando expones? Exponer es un desafío para cualquier artista, pro- poner temas nuevos, soportes nuevos y contar algo distinto cada vez es un reto. Cero autorreferente, de todos los cuadros que habitan su casa solo uno lleva su firma. “Mi mamá es una gran coleccionista de arte y me ha regalado algunos cuadros y grabados. En mi casa tengo obras de Matilde Pérez, Edwin Rojas, Lorenzo Moya, Daniela Ponce, Catalina Abbott, María Elena Mardones. Y esculturas de Lourdes Naveillán, Gregorio Melnick y Constanza Mayo. ¿A qué artista admiras? Matta me encanta, es un genio. Moriría por te- ner un cuadro suyo.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0