TELL MAGAZINE MAYO 2022

A veces usa tintas; otras, mezcla óleo y acrílico. Incluso ha estampado hojas cuyas nervaduras quedan impresas en la tela. “Un mundo de al- quimia, inventos y descubrimientos que van sorprendiéndome. Es demasiado entretenido”. ¿Por qué pintas? Pinto porque me encanta, porque me llena el alma de energía. Es una bendición poder pin- tar y que las personas valoren mi arte y quieran tener mis cuadros en su casa. El hecho de que me encarguen que pinte a su familia me hace tremendamente feliz, porque es un círculo vir- tuoso que me permite seguir pintando. Y eso es un regalo. HISTORIAS PINTADAS Aunque estudió periodismo, su pasión por el arte pudo más y, el 2002, comenzó su aventura con la pintura. “Mi gran maestra es mi mamá. Se llama Marcela Muñoz Orrego. Ella es artista y profesora de Arte en la Católica. Desde chica nos motivó a pintar, ir a exposiciones, a museos. En mi casa siempre hubo pinturas, colores, la- nas, géneros, entonces hacíamos collages , pin- tábamos con óleo, con témpera, hacíamos es- culturas en greda. Todas mis hermanas salimos artistas gracias a ella, de ella heredé el sentido del color y la estética. Más tarde tomé algunas clases con Daniela Ponce. Me encanta como pinta, es muy talentosa. Fue muy generosa con- migo, me enseñó técnicas, aguadas, empastes, cómo sacar la figura de las manchas. Fueron pocas clases, pero muy productivas”. ¿Qué soportes usas? Uso bastidores de tela y me gusta mucho pintar sobre madera, porque la puedes rasguñar con gubias, y estampar mediante una técnica que se llama transferencia. Misteriosamente, los co- lores son más potentes en la madera. También hago grabados análogos y digitales, que luego intervengo con acrílicos, papeles y lápices. No me aguanto no pintar arriba del grabado digital. El bastidor se transforma en un libro abierto en donde mis personajes habitan e invitan a que el espectador de rienda suelta a su imaginación, y que se deje llevar por las situaciones reflejadas en las telas”.

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