TELL MAGAZINE MAYO 2020

Siempre inquieto, Rodrigo Riveros es un ingeniero aeroespacial que supo aprovechar su propia fuerza concentrándose en proyectos que tuvieran que ver justamente con eso: utilizar fuentes renovables de energía para mejorar los procesos de transporte y, de paso, salvar al planeta. Por Monserrat Quezada L. / Fotografías Sonja San Martín D. y gentileza Fernando Blanch. U na nave espacial terrestre, que transita por las ca- lles de Concepción. Eso es lo que parece el auto solar AntüNekul2s, un vehículo creado en la Uni- versidad de Concepción que participó y ganó la Carrera Solar de Atacama 2016, donde participa- ron universidades de distintos países y que busca demostrar que la utilización de esta fuente de energía no solo es una necesidad, sino que ya es una realidad. Rodrigo Riveros es ingeniero civil aeroespacial y aeronáutico y lideró el equipo cuando logró el primer lugar. Pero esa es una carrera que él empezó a correr mucho antes. PARTIDA Rodrigo es de Coronel, donde pasó toda su infancia. Cuenta que siempre fue muy inquieto, y no pocas veces lo quisieron expulsar del colegio. Sin embargo, tenía buen rendimiento académico y pro- fesores que lo apoyaron. Canalizaba el resto de su energía jugando con sus amigos del barrio, quienes también eran sus compañeros de colegio, por lo que se formó un clan que perdura hasta hoy. Desde ese entonces, a Rodrigo le fascinan los aviones. “Una vez mi papá me regaló un avión de cincuenta centímetros que colgamos en el techo de mi pieza. Todo el tiempo lo miraba y creo que eso me marcómucho, porque incluso quería ser piloto. Después me di cuen- ta de que, más que conducir un avión, me gustaba ver cómo funcio- naba. Cómo era posible que algo que tenía ese peso pudiera volar”. Así, al momento de elegir una carrera, vio que en la Universidad de Concepción existía una relativamente nueva, llamada Ingeniería Ci- vil Aeroespacial. Le gustó tanto que fue su única opción al postular, pero ingresó y egresó en primer lugar y obtuvo doble título: ingeniero civil espacial e ingeniero civil aeronáutico. ingeniero CON ALAS PROPIAS 65 tell. cl Rodrigo Riveros TRAYECTO En quinto año de la carrera, una invitación marcó su rumbo: un llamado a participar del equipo Au- tosolar. “Ellos necesitaban a alguien con conoci- mientos específicos en materiales compuestos y aerodinámica. Yo sabía de eso así que postulé y quedé. Era el segundo auto en el que trabajaba la universidad, y a mí me gustó tanto que me gané un cupo para ir a la competencia en el norte. Inclu- so dejé un poco de lado mi memoria de título por este proyecto, lo que me hizo darme cuenta de los grandes resultados que podía obtener cuando me concentraba en una sola cosa, porque siempre he sido un poco disperso. Fue una gran lección”. Este proyecto universitario surgió de una invitación de la ONG La Ruta Solar, que buscaba replicar una iniciativa de países desérticos: carreras de autos impulsados por energía solar. “La UdeC fabricó la primera versión en el año 2012. Fue un auto muy grande y pesado, sinmonitoreo del vehículo. De he- cho, el piloto tenía que soltar el volante para testear el voltaje de las baterías, y comunicarlo por radio, intentando seguir en línea recta. De todas mane- ras, aguantó toda la carrera y se logró el tercer lu- gar. Ahí el proyecto tomó fuerza”. El 2014 hubo una convocatoria a estudiantes y llegó Rodrigo. Hicieron un vehículo de fibra de car- bono, mucho más liviano, y optimizaron el tamaño y los paneles solares. Sin embargo, a esa carrera llegó a competir Japón, líder en el tema. “Ese año participaron más equipos, y de todas maneras

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