TELL MAGAZINE FEBRERO 2022

35 tell. cl “Yo me lloré el libro entero, lo tuve que leer siete veces, lo corregí muchas más, es un libro que, en un principio, tenía cuatrocientas páginas y que tuve que acortar porque en Chile no se lee tanto. Pero después de terminar de escribirlo me sentí mucho más aliviada”. pasado yo no me paro con lo de las niñitas, no hubiera sacado los recursos necesarios, ni la fuerza ni nada. Paula habla de la terapia que tuvo que hacer —y que se extendió por diecisiete años— con el siquiatra Ricardo Caponni, quien murió a principios de 2019 de un infarto fulminante y que derivó en otro de sus duelos. “Fue duro perder a una persona que te contuvo y que fue tu pilar en los momentos más oscuros”. ¿Qué rescatas del sicoanálisis? El sicoanálisis es una herramienta muy potente, un crecimiento sin pautas preestablecidas en el que te vas recomponiendo. Paramí la terapia con Caponni fue aprender sobre la vida, me ayudó a conocerme, a sanar mis heridas. Yo llegué a verlo deshecha, ayúdeme que me estoy muriendo, le dije. No hay siquiatra ni sicólogo que te pueda dar una receta para ir caminando por la vida, pero el sicoanálisis te hace pensar, conectarte con lo que sientes y que le des vueltas y vueltas. “Es importante que uno pueda hablar y que el otro te escuche. En esta generación nadie escucha a nadie. Cuesta mucho, no sé si es por falta de interés. Yo creo que es una capacidad que uno tiene que trabajar esto de poder escuchar al otro, de ponerse en el lugar del otro”. ¿Escribir el libro fue una especie de catarsis? Yo me lloré el libro entero, lo tuve que leer siete veces, lo corregí muchas más, es un libro que, en un principio, tenía cuatrocientas páginas y que tuve que acortar porque en Chile no se lee tanto. Pero después de terminar de escribirlo me sentí mucho más aliviada. Para mí la escritura fue y es una tremenda contención. Mi editora, la Pepa Mena, nunca había corregido un libro así, tan emocional y tan duro. Me dijo que le había servido para hacer duelo. “Fue casi una terapia acompañarte en este libro”, me dijo. Paula se queda en silencio. Como suspendida. “Tú sabes que les digo a los niños que cuando me muera me entierren con el libro. Porque si en sesenta años o en cien años más abren el cajón y lo encuentran, sería maravilloso que alguien lo pudiera leer, sería maravilloso poder ayudar con mi testimonio”. tomen, porque si tú estás muy borrada no puedes trabajar contigo ni salir adelante. ¿Qué te mueve hoy? Yo vine a formar familia, tengo seis hijos y nueve nietos y creo que lo traté de hacer lo mejor posible. Después de la muerte de mis hijas aparece todo esto de ayudar al otro, de escuchar el dolor de ese otro. Y esa es mi tarea hoy. Aquí, ahora. Toda la plata que se recaude con el libro va para el “Movimiento Positivo de la Muerte” de Simón Engel, que es un movimiento que ayuda a hacer duelos. Simón me comentaba que ya con el hecho de hablar y escucharse, las personas que van salen más felices, como si hubieran ido a una terapia. Hay pocos movimientos que traten esto del terror que le tiene la gente a la muerte. La gente no habla de la muerte, la evita, la esquiva, ¿por qué? “La muerte es un tema, yo digo en el libro que yo quiero y abrazo a la muerte porque mis hijas se murieron y es una parte mía. Pero no se habla de la muerte, la gente le tiene susto. Esa libertad que tienenlosniñosparahablardeella,esanaturalidad, no la tenemos nosotros. Los niños reaccionan tan distinto a uno. Cuando les contaron a los hijos de la Coté que su mamá se había ahogado, uno preguntó si se podía quedar con su celular y el otro preguntó si podía hacer lo mismo con la cartera”. SI DIGO MUERTE DIGO VIDA “En este mismo instante, mientras escribo, lloro. Las lágrimas no me dejan ver. Dejo el lápiz y miro la pared. No puedo parar de llorar. Vuelve un dolor tan intenso como el del primer día en la playa. Miro los altares que tengo para cada una de ellas en mi escritorio. Siento que su presencia no se disipa nunca, me persigue, me tortura. Quisiera estar durmiendo profundamente… Lloro. Pero sé que, una vez más, después de llorar, la vida se encargará de empujarme. Y estaré en pie”, escribe Paula en su libro, que aborda la historia de su vida, la separación de sus padres y la suya propia, los años de terapia, sus propias búsquedas internas y los duelos que tuvo que superar antes de la pérdida desgarradora de sus hijas. ¿Cómo se enfrenta algo así? La separación con mi exmarido fue brutal y de mucho dolor y doy gracias a Dios que haya sido así, porque me tuve que parar. Si eso no hubiera

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