TELL MAGAZINE ENERO 2021

28 tell. cl Su espíritu libre, algo rebelde e inquieto, la llevó a cambiar las aulas por un mundo que le encantó —las fundaciones familiares— y que conoció gracias a su trabajo en la Asociación de Empresas Familia- res. Ahí no solo aprendió sobre el rol de las mujeres y los jóvenes en estas empresas, sino también sobre el de las fundaciones dentro de las mismas viendo que en muchas ocasiones era el pegamento que les unía. “Estuve cuatro años y aprendí un montón”. Su esta- día fue el preludio perfecto para más tarde cocrear, junto a Felipe Ibáñez y su familia, la fundación Ibáñez Atkinson. “Fue un trabajo espectacular, conmucha autonomía y confianza enmi mirada y tra- bajo, me tocó viajar por Chile y el mundo, ver proyectos filantrópicos y traer muchas cosas nuevas al país”. Cinco años después, el 2016, creó “con mucho esfuerzo y pasión”, empatthy.org, su propia fundación, con el foco puesto en profesio- nalizar la inversión social y promover la filantropía estratégica. “Creé Empatthy porque eso es lo que falta en el mundo: empatía trans- formadora y para asesorar a familias, fundaciones y empresas a diseñar y ejecutar buenas estrategias de impacto. Puedes estar en tu burbuja durante veinte años y nunca conocer ni vincularte con gente diversa. Eso no pasa en Europa, allá es más natural. Acá hay verdaderos guetos y para qué tanta etiqueta si cada persona tiene su propia riqueza”. ¿Somos filántropos los chilenos? La filantropía es una herramienta notable que puede impulsar un cambio sistémico y catalítico a largo plazo. Por la insularidad e idio- sincrasia había estado un poco tibia acá en Chile, pero el Covid en cierta forma la despertó y el tema colaborativo vino para quedarse. A partir del 2011 se crearon muchas fundaciones familiares lideradas por mujeres: Nicola Schiess, Paola Luksic, Heather Atkinson, Francisca Cortés Solari, Marisol Said, por nombrar algunas. “El rol de la filantropía femenina es muy importante. Y no te lo digo solo yo, hay estudios que afirman que las mujeres tenemos mucha más empatía por lo que el tema de la vinculación social nos sale más na- tural, somos más colaborativas, más generosas y afines a los problemas de nuestros pares que los hombres”. ¿Qué falta? Proyectos orientados a mujeres y niñas. Se ha visto todo el efecto multiplicador que tiene apoyar a una mujer. Cuando lo haces, estás ayudando a la comunidad en que vive. En América Latina y el Caribe, por lo general, las políticas y programas no tienen en cuenta la dimensión de género y dedi- can un bajo porcentaje para amparar este tipo de iniciativas. Melinda Gates ya lo dijo; faltan fondos para proyectos de mujeres y niñas y la tendencia mundial son fondos femeninos. Sin embargo, las mujeres, a pesar de ser las principales activistas, están casi ausentes en las decisiones de las orga- nizaciones filantrópicas; las filántropas con poder son una minoría y no tienen visibilidad pública. “Chile es muy caro y te lo digo como europea. La comida está un treinta por ciento más cara que en España. En este país se trabaja demasiado para tener el estatus que queremos, corremos todo el día para poder pagar el dineral que nos cuesta todo, porque la educación privada y la salud son carísimos”. Creé Empatthy porque eso es lo que falta en el mundo: empatía. Falta tejido social. Puedes estar en tu burbuja durante veinte años y nunca conocer ni vincularte con gente diversa. Eso no pasa en Europa, allá es más natural. Acá hay verdaderos guetos y para qué tanta etiqueta si cada persona tiene su propia riqueza”.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0