Rancagua Mayo 2018
ESPACIO inmobiliario E l vestíbulo es el preámbulo. Ya des- de este se intuye el trabajo que invo- lucró a un puñado de artistas en la remodelación de este inmueble de principios de 1900. Una mampara separa la entrada a Augusta, como una especie de pausa antes de conocer su inte- rior. La antesala perfecta a un trabajo dedicado y delicado, con los toques y detalles precisos que la han transformado, en poco tiempo, en un des- tino obligado del Cerro Alegre. A cargo de los arquitectos Fantuzzi & Rodillo, el proyecto consistió en dividir el inmueble en dos recintos de treinta metros cuadrados unidos por un patio de luz central, cuya construcción fue cla- ve para la iluminación natural y la ventilación de todo el recinto. La caja escala, ubicada en la parte central del apart hotel , fue la encargada de generar circula- ción a las seis habitaciones existentes, todas con nombres femeninos y cada una decorada con un gusto exquisito por la interiorista Carolina Arias. El toque de genialidad lo aportó el escultor Rodrigo Villalobos, quien diseñó una reja fuera de serie que da a la calle. El acierto no solo fue emulado en el logo del Augusta, sino que se ha convertido en un punto de interés turístico.
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