Rancagua Mayo 2018
66 tell. cl conteo realizado en los años noventa había arrojado cincuenta mil palmas adultas (de más de quince años); las plantaciones en los palmares sumaban más de treinta mil, y las palmas más pequeñas ascendían, aproximadamente, a cincuenta mil, sin considerar la reproducción iniciada antes de los años ochenta que se había generado en los cerros. Les importaba explicar que, desde el año 2005, no se derribaban ejemplares y que la savia de la palma era extraída a través de una poda cuidadosa; que en ese proceso la Mi mamá lleva veinte años a cargo de la hacienda, y siempre ha sido muy cautelosa y de bajo perfil. Ella es una gran luchadora y ha tenido mucha energía para trabajar por esta causa”. Tres factores justificaban la medida: la extracción desmesurada de la semilla o coquitos; la presencia de ganado que se alimentaba de las plantas pequeñas y que no permitía la renovación de la palma, y los incendios forestales que perjudicaban el bosque que acompañaba a las palmas. Pero había un componente de la clasificación que Patricia Mansilla Steinmeyer y su hija Marcela Angulo Mansilla no podían obviar: la determinación se basaba en un estudio que incluía sólo al Parque Nacional La Campana, ubicado en la Región de Valparaíso. La Hacienda Palmas de Cocalán, situada en la Región del Libertador Bernardo O’Higgins y considerada uno de los palmares más grandes de Chile y del mundo, no había sido evaluada. “Siempre fuimos muy silenciosas en relación con nuestro trabajo”, comenta Marcela Angulo Mansilla, gerente de marketing y desarrollo de la empresa Miel de Palma Cocalán. “Mi mamá lleva veinte años a cargo de la hacienda, y siempre ha sido muy cautelosa y de bajo perfil. Ella es una gran luchadora y ha tenido mucha energía para trabajar por esta causa; desde los años ochenta plantó y plantó palmas; llevó palmas nuevas al palmar, armó viveros, y lo hizo de manera silenciosa hasta el año pasado, cuando se anunció que la palma sería declarada en peligro de extinción. Sin desconocer el trabajo de CONAF, las cifras que se manejaban correspondían a los años ochenta. En ese momento acabábamos de sacar un producto nuevo, Cocalán Stevia, y las promotoras, de vez en cuando, eran increpadas en los supermercados. Había personas que les decían: ‘por culpa de ustedes la palma chilena se está extinguiendo’ o ‘ustedes están matando la palma’. Fue una alarma fuerte”, recuerda Marcela. DE LA CONVICCIÓN A LA ESTRATEGIA Reaccionaron inmediatamente. Primero realizaron una campaña por redes sociales y decidieron asistir a la Convención de Clasificación de Especies programada para agosto. Necesitaban comunicar que en el predio, conformado por 3 mil 650 hectáreas, nunca habían dejado de reforestar. También querían compartir algunas cifras: el
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