Concepcion marzo 2018
Hasta el año 1974, el reino tuvo sus fronteras cerradas al turismo, pudiendo ingresar sólo invitados oficiales del rey; hoy el turismo constituye una importante fuente de ingresos, pero de todos modos se encuentra bastante controlado, pues además de requerir una visa de entrada, el visitante cuenta con permisos específicos de desplazamiento y es chequeado constantemente en la carretera en puntos de control especialmente establecidos para ello. En mi caso, el permiso detallaba exactamente las ciudades que podía visitar y la cantidad de días que tenía para hacerlo. Junto con el turismo, la otra fuente principal de ingresos es la generación hidroeléctrica, siendo India el cliente principal de dicha energía. Bután es, definitivamente, un lugar distinto y fuera de lo común, por diversas razones. Lo primero que llama la atención al llegar es, por un lado, la limpieza y orden de sus calles (desde el aeropuerto hasta el río, todo luce impecable); la amabilidad y sonrisas de su gente, por otro, hacen que desde la llegada el visitante se maraville con el lugar. El butanés es educado y de risa fácil y, sobre todo, bastante orgulloso de serlo. Se saben distintos y originales. Prácticamente todas la personas usan la vestimenta tradicional: los hombres llevan el Gho, una especie de bata hasta las rodillas, de tela fina de distintos diseños (a rayas, a cuadros, etc.), mangas blancas, calcetines negros largos y mocasines o zapatos (asombro al menos es lo que sentí recién llegado, caminando cerro arriba, hasta los 3.100 mt, y ver a mi guía usando mocasines, que, además, parecían ingleses o italianos); las mujeres usan la Kira, consistente en vestido largo y blusa y otros adornos como pañuelos y telas. En todos los lugares oficiales es obligatorio su uso y en templos los hombres, además, llevan una especie de bufanda blanca sobre los hombros y brazos. Todos los niños usan lo mismo, además, y si se visita un colegio no se ven ni uniformes ni otro tipo de ropa. Cabe destacar que la educación primaria y secundaria son gratuitas, y que para la universitaria existen becas y ayudas del gobierno. La salud, asimismo, también es gratis para todos en los hospitales del país, y si por un tema de complejidad y gravedad hubiera que trasladar al extranjero a un butanés, el gobierno cofinancia ese gasto. No existen muchas diferencias sociales ni de ingresos y el trabajo no escasea. No resulta difícil entender entonces la conformidad de la gente con su rey y gobierno. #FOTO reportaje bután
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