Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Septiembre 2016

Comprometida

Nadya Roullett, diseñadora de Lanas Telar y Arte.
Comprometida

El amor es el motor de la diseñadora Nadya Roullett, quien después de años trabajando en diversos ámbitos del diseño de vestuario, volvió a Concepción para liderar Lanas Telar y Arte, un negocio donde sus socios son personas con Síndrome de Down, una peculiaridad que favorece su trabajo manual.

Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.

Después de trabajar como diseñadora de vestuario con Rubén Campos; luego en una boutique de alta costura y prêt-à-porter; en Industrias Textiles Pollak, desarrollando colecciones para Bagir y Tricot; y en Incalpaca, en Perú, donde implementó una línea de producción con el objetivo de diseñar vestuario de lana de alpaca y vicuña; Nadya tuvo un giro radical, decidió dedicarse a sus hijos en cuerpo y alma, no esperó a que la vida le pasara la cuenta por no estar ahí. Solo una frase rondaba su cabeza: “mi papel de madre es irreemplazable, tengo una responsabilidad que me entregó Dios”.

Vivió en Punta Arenas, Chillán y Rancagua, donde no dejó de trabajar porque tenía una productora de eventos, pero siempre cerca de su familia. De vuelta en Concepción, hace siete años, continuó su trabajo, pero algo pasó.

LA VISIÓN

Desde que llegó a Concepción, Nadya se acercó más a Dios. En una de las meditaciones, sintió la energía divina manifestada en una visualización: vio un taller donde laboraban personas con necesidades especiales, era un lugar de trabajo especialmente acondicionado para ellos.

Manifestó su visión a Fundación Futuro 21, programa para personas con Síndrome de Down, quienes la apoyaron en hacer realidad su idea. Como diseñadora, se dedicó a estudiar los posibles trabajos manuales que podrían hacer los jóvenes y encontró el telar. Una actividad que los chicos gozan y para la que cuentan con unas manos privilegiadas. Montaron un taller, donde Nadya adecuó las herramientas e inventó un manual de instrucciones para que los jóvenes ejecutaran los patrones de diseño.

Después de un tiempo, con los primeros cinco egresados, se formó la empresa Lanas, Telar y Arte, donde los chicos confeccionan telares decorativos con alta exigencia en diseño, creados por Nadya. En agosto tuvieron su primera exposición en el arzobispado y vendieron todo. Pero los proyectos no se acaban. Nadya está en la fase de prototipo, junto a cuatro jóvenes de esta empresa para confeccionar una tela de telar para alta costura, que será lanzado a nivel nacional e internacional.

DISEÑADORA

Desde pequeña, Nadya tuvo facilidad con el lápiz, que con el tiempo se tradujo en los acabados bocetos que dibujaba para el diseñador de alta costura Rubén Campos. Un mundo del que ahora le queda la rigurosidad del trabajo, que aplica en cada obra de Lanas Telar y Arte.

¿Desde cuándo sientes atracción por el diseño?

Desde niña soñaba con desfiles, telas y pasarelas. Pasaba horas dibujando, pintando, inventando, creando ropa, muebles. Todos los cuadernos con bocetos o caricaturas de los profesores. Cuando estudié diseño de vestuario se expresó con más fuerza este enorme amor hacia las artes. Estudiar lo que amas es maravilloso. Cada trabajo de taller era un reto. Acostumbrada a las buenas notas, sentía que estaba lista para emprender cualquier proyecto en diseño.

¿Cómo sabes qué le queda bien a alguien?

La visualización es algo normal en los diseñadores y los artistas, vemos con detalle lo que se crea en la mente. Trabajamos en 3D y hasta en 4D. Esta imagen mental se trasforma con cada nueva idea. Así, vemos a las personas y sabemos cómo aportarles a su imagen, en una rápida gestión mental que busca la silueta, textura y color adecuados para ella.

MUNDO GLAMOROSO

¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto a Rubén Campos?

Trabajar con Rubén Campos ha sido una de las experiencias más importantes de mi vida profesional. Llegué a un mundo tan exquisitamente perfecto en diseño, que todo lo que sabía y mis buenas notas eran apenas lo básico para poder ponerme a su lado a trabajar, a aprender y entender la alta costura. La mente creativa de Rubén es sin igual. Su capacidad de trabajo, la pasión con que toma cada creación, ese gusto por la perfección en todos los aspectos de sus diseños es lo que da a cada una de sus prendas ese sello. Un Rubén Campos son horas dibujando y conversando sobre diseño. Fueron años de mucho trabajo, luces y glamur, que dejó en mí su estándar de calidad, la rigurosidad de todo el proceso del diseño y la pulcritud del quehacer manual.

¿Cuál es la diferencia entre la Nadya del mundo de la moda y la de ahora?

Las experiencias de mi vida han generado una comunicación con Dios muy especial. Esto ha hecho de mí una persona consciente de quién es y más consciente de su entorno. Hoy me mueven otras energías, quererse a uno mismo es también querer el bien para los demás. Esta compresión nace desde la oración y el vínculo que hoy poseo con Jesús. Antes me movía el querer aprender, hoy me mueve el amor. Vi a Dios en mis hijos. Veo a Dios en las personas con capacidades especiales. Ese es mi motor y soy feliz creando alternativas de desarrollo en base a sus cualidades.

Esta idea de formar un oficio en base a estudiar las cualidades de estas personas y crear una línea productiva que finalmente insertaran un producto al mercado, fue el primer objetivo de esta diseñadora con una conciencia más despierta.

Antes no conocías a ninguna persona con Síndrome de Down, ¿qué puedes decir ahora que trabajas codo a codo con ellos?

En mi primera clase de taller de diseño, probé diferentes técnicas hasta que llegué al telar. Trabajar con niños con Síndrome de Down fue toda una experiencia, buscar sus cualidades y sus fortalezas fue enriquecedor. Ellos son maravillosos. Encontré ojos cristalinos, miradas bondadosas, carencia de ego, alegría de vivir y el enorme potencial de una cualidad maravillosa; ellos tejen de manera perfecta, son cuidadosos y prolijos, y no se cansan. Yo me canso de tejer y me equivoco mucho más, porque ellos logran un nivel de concentración que no es común, se relajan tejiendo, lo disfrutan. Entonces, teniendo la cualidad, hay que potenciarla. Hoy soy el vínculo entre ellos y la sociedad a través del arte en telar. Somos un equipo. Ellos son mis manos, yo soy su diseñadora y estoy feliz con mi función. Volví a vibrar, pero ya no sola, sino en este grupo tan especial.

¿Qué esperas del futuro?

Seguir enseñando en la fundación para aportar de manera gratuita al desarrollo de este oficio, con la finalidad de demostrar que sí se puede, que las personas con Síndrome de Down sí son capaces, que ellos nos enseñan a amar de verdad, a respetar con alegría nuestras diferencias y que en el amor no hay límites de desarrollo.

 

"Quise demostrar que sí se puede, que las personas con Síndrome de Down sí son capaces, que ellos nos enseñan a amar de verdad, a respetar con alegría nuestras diferencias y que en el amor no hay límites de desarrollo”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación2+1+5   =