Viña Diciembre 2017

40 tell. cl El penúltimo día de la carrera, cuando íbamos de Calbuco a Puerto Montt, sufrí un caída adentro del yate y me fracturé el sacro. Como no me podía mover, mis compañeras tuvieron que soltar las velas para así poder acomodarme. Al final, ese accidente significó que perdiéramos muchos lugares que nunca pudimos recuperar”, Amelia Zulueta. CHILOÉ 2018 Pese a que ambas hermanas son unas apasionadas por este depor- te, las Zulueta no se dedican ciento por ciento a las velas. Si bien Aurelia compitió internacionalmente durante un par de temporadas, hace unos años decidió volver a Chile para ejercer su profesión de ecoturismo. Amelia, en cambio, estudió ingeniería comercial y actual- mente trabaja en una inmobiliaria. Además, el hecho de que ambas tengas hijos chicos hace más complicado el hecho de navegar, pero no imposible. ¿Cuál es su próximo desafío? Aurelia: Como equipo, nuestro principal reto será en enero próximo, cuando corramos la regata Chiloé 2018. Hace dos años, en esa mis- ma competencia, quedamos con la sensación de que podíamos dar más de nosotras. Por lo mismo, esta vez pretendemos ir por nuestra revancha, también en la clase J-105, una categoría donde nuestros competidores llevan mucho tiempo navegando. Para paliar esta des- ventaja, los últimos meses hemos estado entrenando duro y compi- tiendo en regatas menores, con tal de llegar preparadas de la mejor forma a este atractivo desafío que se nos viene por delante. ¿Lo harán con la misma tripulación que participó en 2016? Amelia: No, pero casi. Este año, de las ocho tripulantes, seis somos las que navegamos juntas en la regata Chiloé 2016: Roberta y Paula Herman, su mamá, Valeria Vila, Carmina Malsch, Aurelia y yo. Nuestra hermana Antonia fue mamá hace poco y por esa razón no nos po- drá acompañar en esta oportunidad. Situación similar aconteció con Elisa Vial. Afortunadamente, ambas pudieron ser relevadas por dos grandes veleristas: Renata Parodi y Sofía Midletton, quien en 2016 T compitió en los JJOO de Río en un bote clase 470 para dos tripulantes. ¿Les gustaría agradecer a alguien por apo- yarlas en este deporte? En primer lugar, nos gustaría agradecer a nuestro papá y a nuestra mamá por inculcar- nos el amor por las velas y por apoyarnos en esto desde que éramos niñas. También, dar las gracias al suegro de Amelia, Gonzalo Se- rrano Gutiérrez, por facilitarnos el bote para competir; a nuestros maridos, Gonzalo Se- rrano Palma y Pablo Schuler, por apoyarnos en todo momento; y a HDI Seguros, por ser nuestro auspiciador y confiar en nosotras. Tampoco quisiéramos olvidarnos de la gente de apoyo del Club de Yates Higuerillas y muy especialmente de Miguel Prado, pues cada vez que salimos a navegar él se preocupa por nosotras y nos consigue todo lo necesario para una buena navegación.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0