Viña Diciembre 2017
pisar tierra. Dormíamos arriba del yate y nos bañábamos en las cascadas. Si por alguna razón el clima no nos permitía navegar, enton- ces nos poníamos a jugar cartas entre todos. Obviamente, son recuerdos muy lindos y que nos unió mucho como familia. Además, los lu- gares que conocíamos eran maravillosos. ¿Cuándo pasaron de navegar como afición a hacerlo profesionalmente? Aurelia: Mi papá siempre participó en rega- tas y cuando crecí empecé a competir con él. Después, con mis hermanas comenzamos a navegar, primero en Optimist, donde Amelia fue campeona nacional femenina, y luego en Laser, ambas embarcaciones de un tripulan- te. Eso, hasta que un día probé un 470, un velero olímpico diseñado para dos personas. 38 tell. cl Nuestros recuerdos de niñas son casi todos arriba de un bote. Desde un paseo de fin de semana a Horcón, hasta vacaciones completas navegando por los fiordos del sur de Chile. Me acuerdo que en esas travesías podíamos pasar semanas enteras sin pisar tierra”, Amelia Zulueta. D esde que tienen uso de razón, el mundo de las ve- las ha estado ligado en las vidas de las hermanas Aurelia (35) y Amelia Zulueta (33). Todo nació a raíz de la pasión que su padre, Mauricio Zuleta, tiene por este deporte. “Él es navegante y cuando éra- mos niñas pasábamos todos los fines de semana y vacaciones arriba de un bote, recuerda con orgullo Aurelia. A esas travesías también los acompañaba su madre, Ana Rivas, y su hermano mayor Mauricio (42). Con el tiempo, se sumaría Antonia, la menor del clan Zulueta (32). A medida que fueron creciendo, el amor de estas hermanas por las velas se intensificó. Inspiradas por su hermano, campeón nacional en reiteradas oportunidades, Aurelia, Amelia y también Antonia, co- menzaron practicando Optimist en el Club de Yates Higuerillas, clase en la que Amelia fue campeona nacional femenina. Posteriormente, a medida que fueron creciendo, empezaron a competir en regatas en distintos tipos de embarcación a lo largo de Chile. Incluso, Aurelia se profesionalizó y durante un par de temporadas compitió en una serie de regatas internacionales. Sin embargo, hasta 2016, las tres nunca habían competido juntas como equipo. ¿Qué recuerdos tienen de su infancia navegando? Amelia: Los mejores. Nuestros recuerdos de niñas son casi todos arri- ba de un bote. Desde un paseo de fin de semana a Horcón, hasta vacaciones completas navegando por los fiordos del sur de Chile. Me acuerdo que en esas travesías podíamos pasar semanas enteras sin Fotografía BenjaSans
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