Viña Noviembre 2017
ESPACIO inmobiliario “La idea es convertirlo en un comedor privado para veinticuatro personas, una vez que se cie- rra la tienda y la recepción. Es un espacio ideal para hacer una cata”. Pienso lo mismo. Sobre todo al ver una de las paredes intervenidas por la reconocida grafitera australiana, Haylee Fieldes —Fieldey.com—, quien supo del proyecto por in- ternet y viajó a Chile especialmente para trabajar en él. En una semana pintó un mural inspirado por leyendas locales como la Cueva del Chivato y la Pincoya, pero una Pincoya interpretada a su manera eso sí: una sirena inversa. Otro de los contenedores alberga la zona de de- sayuno, que después de las once de la mañana se convierte en un winebar . El gran mural de ese espacio tiene el sello inequívoco del Loro Coirón, otro artista que quiso dejar huella en este proyec- to tan único como su dueño. Veo a varios extranjeros trabajando aquí Este es un hotel hecho por voluntarios. Arquitectos jóvenes, diseñadores, hay mucha gente que vino desde el extranjero a aportar. Fue algo bien loco. ¿Viste el logo? Lo hizo una diseñadora gráfica ar- gentina, Julieta Carbonari. A ella la conozco desde hace ya varios años, porque trabaja principalmen- te en el diseño de etiquetas de vinos. La idea con las escaleras y las ventanas de claraboyas a la entrada de las habitaciones era emular un viaje en barco. T
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