Viña junio 2018

Estados Unidos y Europa, por malla curricular, todas las universidades les exigen cumplir con ochenta horas de trabajo comunitario. Actualmente ustedes están haciendo un trabajo con sociólogos para eva- luar el impacto de este proyecto Creemos que es un proyecto que debiese aplicarse como política pública. El impacto que tiene es notable y genera un cambio muy relevante tanto en la comunidad como en los niños. Pero para poder presentarlo a cual- quier institución de gobierno necesitamos tener datos duros. Hicimos un llamado a voluntarios del área de la sociología y llegaron dos sociólogos. Con ellos estamos haciendo el estudio. La idea es, con los resultados en la mano, poder presentarlo a la Subsecretaría de la Infancia. Y ese resultado incidiría en la búsqueda real y efectiva de fondos A eso apostamos. En la búsqueda de recursos que hemos tenido con las empresas nos ha ido súper mal, porque aunque tienen muy buenas inten- ciones, las empresas te ofrecen cosas materiales (columpios, mesas, cuadernos) que nosotros ya tenemos, sobre todo porque trabajamos mucho con objetos reciclados: cajas de huevos, rollos de papel higiénico, etc. Nuestro gasto permanente es la mantención del espacio: agua, luz, gas, arriendo, materiales de limpieza y los monitores. Y lo que necesitamos con urgencia son recursos para poder pagarnos un sueldo para monitorear y coordinar el proyecto, porque tenemos otros trabajos para poder vivir. ¿Qué sueñan? Nuestro próximo proyecto es poder desarrollar otra Ludoteca en Concón. Creemos que son territorios más pequeños, igual de vulnerables, los que podrían impulsar el desarrollo de más ludotecas. Si logramos tener el apoyo de la RPC, por ejemplo, nos permitiría estar contratadas con esos recursos para desarrollar el proyecto de la Ludoteca en Concón, visibilizar lo que pasa con Valparaíso y seguir potenciando el que ya existe en el Cerro La Merced, pero estamos buscando hacerlo sustentable y que no tengamos que estar pidiendo recursos ni dependiendo de fondos constantemente. La única forma de que funcione la Ludoteca, si es que no se convierte en política pública o no logramos apalancarla con recursos del gobierno, es poder asociarnos con una gran empresa que tenga impacto en el territorio y que quiera hacer acción social para que financie el proyecto”. T ¿Tienen ideas en mente para autosustentarse? Hay varias formas, por ejemplo, subarrendar el espacio cuando no lo ocupamos, vender algo, tener algún proyecto asociado a la Ludoteca. Incluso hemos pensado en sacar lucas de nues- tro bolsillo y contratar a un ingeniero comercial para que nos arme el proyecto de sustentabili- dad, pero no es la idea. No es la idea, pero Antonia y Carolina tienen muy claro que ese proyecto de sustentabilidad, junto con el estudio de impacto social, les abriría un sinfín de puertas. “Creemos que hoy día la única forma de que funcione la Ludoteca, si es que no se convierte en política pública o no logramos apalancarla con recursos del gobierno, es poder asociarnos con una gran empresa que tenga impacto en el territorio y que quiera hacer acción social para que financie el proyecto”. Por mientras, ninguna de las dos está de brazos cruzados. Están postulando a otro fondo de la Fundación Careno y a un fondo de Seguridad Pública del Ministerio del Interior. Paralelamente están haciendo otro crowfounding para poder reunir fondos a nivel nacional e internacional. “Lo vamos a sacar adelante. Tenemos fe”. ¿QUIERES AYUDAR? FUNDACION MINGA VALPO Cuenta Corriente: 97-27346-75 SCOTIABANK RUT: 65.091.062-1 36 tell. cl

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