Viña mayo 2018
28 tell. cl VALPARAÍSO Y VIÑA DEL MAR: NOMBRES BELLOS P ara quienes vivimos en la Provincia de Valparaíso, puede no resultar frecuente reflexionar sobre el origen del nom- bre de nuestras ciudades, hermanadas por una conurba- ción y por la historia. En Chile, gracias la toponimia de origen indígena, gran parte de las ciudades tienen denominaciones genuinas, únicas e irrepeti- bles, aunque también hay que reconocer que las que tienen nombres hispanos tienen una carga de identidad fuerte, sin diferenciar las de origen colonial, como Santiago o La Serena, o republicanas, como Puerto Varas o Punta Arenas. En nuestro caso, Valparaíso y Viña del Mar, sus nombres tienen origenes coloniales. En el caso del primero, no es uno genuino e irrepetible. En España hay varios “Valparaí- so”. En Cuenca, en la actual comunidad de Castilla La Mancha, existen dos pueblos que llevan ese nombre, Valparaíso de Arri- ba, y Valparaíso de Abajo, ambos pertene- cientes al municipio de Campos del Paraí- so. Precisamente en una de esas localida- des, “el de arriba”, nació Juan de Saave- dra, a quien la historia recoge como el pri- mero que le dio el nombre a la bahía en la que nosotros habitamos, cuando formó parte de la expedición de Diego de Alma- gro en 1536. Pero en Castilla León, también existe el nombre, por ejemplo, hay un río de Valpa- raíso en Burgos y un Salto de Valparaíso en Zamora. También allí hubo un famoso monasterio del siglo XII que se llamó SantaMaría de Valparaíso, del que lamentablemente hoy quedan solo pequeños vestigios en la localidad donde se emplazaba, “Peleas de arriba”. Y Andalucía también ha tenido relación con ese nombre. En Cór- doba existe un famoso monasterio del siglo XV que se llama San Jerónimo de Valparaíso que se ubica en la SierraMorena, y en las cercanías de Sevilla hay una hacienda con el nombre de nuestro puerto, y que además tiene una famosa imagen tallada, “el Cristo de Valparaíso”. En suma, cuando muchos se preguntan por qué nuestro puerto se llama como se llama, no es muy difícil explicar que dicho nom- bre, bello en su esencia, proviene de España, posiblemente aso- ciado a Cuenca, la tierra natal de Juan de Saavedra. En cuanto a Viña del Mar, no hay nombres homónimos en Espa- ña, pero sí un origen toponímico. Por ejemplo, en las costas de Cataluña, son varios los nombres de localidades costeras que incorporaban al “mar”, así por ejemplo, está Arenys de Mar, Canet de Mar, San Pol de Mar y Pineda de Mar. Incluso en la propia Barcelona, icónica es la basílica de Santa María del Mar. Pero también en otras partes de la península existen nom- bres inspiradores, como el Santillana del Mar en Cantabria, aunque con la curiosi- dad de que el municipio no se emplaza en zona costera. En cuanto a nuestra Viña del Mar, su ori- gen viene desde la colonia porque en la zona de lo que era la quinta de San Fran- cisco, hoy Palacio Rioja, había plantacio- nes de viñedos, que comenzaron a recibir el nombre de “Viñas de la Mar”. El bello nombre dio origen a la hacienda, cuyo propietario más conocido fue Alonso de Riveros, quien había sido el pionero en las plantaciones de las viñas. Tras pasar por varios propietarios hasta llegar a los Alva- res, en el siglo XIX la localidad pasó a su nombre definitivo de Viña del Mar y, desde 1874, se decretó su fundación como municipio. Valparaíso y Viña del Mar son ciudades con nombres bellos, y esa es la primera y mejor carta de presentación para que sus autori- dades hagan todo el esfuerzo por promover su desarrollo urbano y económico, conservando sus atractivos e identidad. Valparaíso y Viña del Mar son ciudades con nombres bellos, y esa es la primera y mejor carta de presentación para que sus autoridades hagan todo el esfuerzo por promover su desarrollo urbano y económico, conservando sus atractivos e identidad. conectados con la historia Por Rodrigo Moreno Doctor en Historia. Director Departamento de Historia y Ciencias Sociales Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez.
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