Viña abril 2018
42 tell. cl Para que surjan talentos el deporte tiene que llegar a niños de todas las edades y de todos los estratos sociales”. por el lado de los estudios sí iba a tener un buen rendimiento escolar y suponía que universitario también, y en el tenis era jugarme una chance. Y dentro de esta madurez adolescente decidí por salirme del tenis”. ¿Y cómo cruzaste a la vereda de la pelota vasca? Porque mi viejo justo en ese momento, inau- guró el primer trinquete de la región de Valpa- raíso, que es la cancha que está en el Estadio Español de Recreo. Y con la creación de esa cancha caía de cajón que este joven tenista pudiera practicar este deporte que era pare- cido y donde había una tradición familiar. Así empecé a entrenar. Justo cuando estaba en vistas el VI Mundial sub-22 en trinquete, que se realizó el 2005. Me invitaron a participar siendo yo el más chico. Tenía catorce años y me volví loco entrenando porque me encantó el deporte. Desde ahí no he parado. La pelota vasca es mi deporte. ¿Todos los jugadores de pelota vasca han pa- sado por otro deporte de raqueta? En Chile, nadie nació jugando pelota vasca. Es muy raro. Las mismas escuelas de pelota vas- ca parten con otro deporte. Por ejemplo, en el Estadio Español de Las Condes, la cancha que- da al lado de la de ráquetbol. Un niño de cuatro años no se puede una paleta de trescientos gramos. Es más fácil que esté en una cancha de ráquetbol con una raqueta que pesa menos de la mitad y con una pelota mucho más liviana. Lo importante al principio es mostrar los movi- mientos y trabajar la coordinación. Parece injusto tanto argumento para un deporte federado que le ha brin- dado a Chile seis medallas de bronce en campeonatos mundiales, y entre los cuales se sitúa Juan Pablo Sáez, tío de Raimundo. Pero puede ser también que el hermetismo que envuelve a la pelota vasca se deba, jus- tamente, a sus raíces hereditarias. Es un deporte que poco a poco está abriendo sus puertas para que lo practiquen más personas, además de los socios de los clubes privados de Viña del Mar, Santiago y Concepción, donde radican las siete canchas que actualmente existen en el país. “Ese es el gran problema que tenemos” –afirma, convencido, Raimundo–. Para que surjan talentos el deporte tiene que llegar a niños de todas las edades y de todos los estratos sociales. Si queremos dar un salto, tene- mos que tener canchas públicas”. Y los primeros pasos están en marcha. El equipo de pelota-mano se en- cuentra acondicionando un muro en La Florida para albergar la primera cancha pública de frontball , una de las tantas ramas que alberga la pe- lota vasca. Y más resonancia lograrán las gestiones que lleva a cabo la Federación de Pelota Vasca a través de su presidente, Eduardo Barceló, para materializar en Peñalolén el primer complejo público, que Raimundo espera “esté habilitado para los Juegos Panamericanos de 2023”. DEL TENIS AL FRONTÓN Pocas tardes Raimundo pasó frente al televisor viendo los interminables partidos de fútbol de la serie Súper campeones o los vericuetos de la vecindad de El Chavo del 8 . De niño llegaba a casa, hacía las tareas y partía a jugar tenis. Entrenó rigurosamente desde los cuatro años hasta que “llegó el momen- to en que debes tomar la decisión si dedicar tu vida a esto o no. Sabía que Gentileza Raimundo Sáez.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0