Viña abril 2018

DEPORTE raimundo sáez Raimundo Sáez pelotari Pelota Brava Lejos de copar las primeras planas deportivas, la pelota vasca vive un periodo de efervescencia. El viñamarino Raimundo Sáez sabe que su deporte está cambiando y quiere influir en este salto de calidad. En la mira tiene a los Juegos Suramericanos de Cochabamba y, luego, el sueño de su vida: ser pelotari en el mismísimo País Vasco. Por Germán Gautier Vergara / Fotografías Andrea Barceló A. M ide un metro y setenta y nueve centímetros. Pesa seten- ta y seis kilos. Juega de delantero, es zurdo y empuña una paleta de madera laminada. Cuando golpea el fron- tón con una pelota de goma negra, emplea gafas pro- tectoras. Si lo hace con una pelota de cuero, usa casco. Aun con todas estas señas, es difícil adivinar que el deporte que practica Raimundo Sáez —veintisiete años, ingeniero civil— es la pelota vasca. Cuenta que poca gente lo conoce y que a veces tiene que recurrir a otros deportes para explicar el suyo: “Digo: ´¿conoces el ráquetbol o el squash? Es muy similar, pero se juega en una cancha mu- cho más grande´”. Incluso esta explicación puede llevar a equivocaciones porque lo cierto es que la pelota vasca no es un deporte, sino muchos deportes. Al igual que el atletismo, engloba diversas disciplinas que se expresan en distintas escenografías. Raimundo es especialista en paleta-goma y paleta-cuero y habitualmente juega en un frontón de treinta metros —una cancha que consta de tres paredes y un lado abierto— o en un trinquete —cancha cerrada y con un tejadillo o pared lateral que incide en el modo de juego—. Para ojos más avezados, quizás las más reconocidas sean las especiali- dades de mano y el espectacular jai alai o cesta punta. 40 tell. cl

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