Viña marzo 2018

Muchos atesoramos cuando éramos pequeños y nuestros padres jugaban con nosotros. Por eso, Caja Club busca, a través de las manualidades, jugar y crear memorias en familia. Todo bajo la filosofía Montessori para ayudar a los niños a crecer seguros y felices. Por María Inés Manzo C. Fotografía Teresa Lamas G. Recuerdos de niñez P arece extraño, pero es muy co- mún que hoy los padres no pa- sen tiempo de calidad con sus hijos, algunos por sus extensos horarios de trabajo, otros por el cansancio de la semana. Es por esta razón que prefieren dejar a los niños frente a los tablets o el celular para que pue- dan entretenerse, y por otro lado, ellos des- cansar, pero no se dan cuenta del daño que les están provocando. Fue así que preocupado de estas y otras exigen- cias de la vida de hoy, el psicólogo Sebastián Ayala, junto a su señora y diseñadora Pamela Valdebenito, crearon Caja Club, un set de ma- nualidades a domicilio (con venta online en http://caja.club ) que contiene todo lo necesario para recuperar el juego con los niños y crear un espacio para compartir. Desde el 2010, Sebastián ha trabajado con muchas familias de distintas clases sociales, en poblaciones vulnerables, aldeas infantiles, en SENAME; con adolescentes en rehabilita- ción de drogas y en situación de cárcel. “Como psicólogo me dediqué a trabajar con niños y me di cuenta de que la nueva generación es fundamental para poder hacer un cambio en la cultura y en la sociedad. Ellos viven proble- mas muy parecidos a los adultos, en términos de inseguridad, falta de afirmación personal y autoestima… y el patrón de unión en todos los niños que sufren es cómo la relación con los padres ha afectado su desarrollo emocional. Pero esto no solo pasa en los grupos más vul- nerables, también ocurre en familias estables o de alto poder adquisitivo, donde la agresivi- dad o falta de vínculo con sus pares viene por la falta de juego con mamá o papá”. ¿Por qué se genera esa necesidad? Un niño necesita un contenedor emocional, pues al principio de nuestras vidas las emocio- nes no sólo son nuestras, sino que son un reflejo de nuestros padres. Si papá vive enojado o es- tresado; si mamá vive angustiada… esa ansie- dad, agresividad e indiferencia se traspasa igual. ¿Cómo hacemos para crear una sociedad con niños más sanos? Los padres gastan muchos recursos, tiempo y energía en actividades que creen significa- tivas, aunque para que los niños realmente no lo son y en el futuro no van a recordar. Por ejemplo, llevarlos al mall a comer algo rico y comprarles ropa bonita; después pasar a la juguetería, llegar a la casa, ver tele, acostar- los y bañarlos. Una expectativa falsa de cómo debería ser una dinámica familiar entretenida. Por eso la respuesta es que padres e hijos se sienten a jugar. Sebastián Ayala fundador Caja Club 43 tell. cl

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