TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2022

“ El arte siempre estuvo en mi vida. Mi abuela materna (Luz Llona) era pintora y fue un referente absoluto. Desde muy chica estuve ligada a pinceles, óleos y gres. Y cuando salí de la universidad lo único que tenía claro era que no quería ser diseñadora, sino pintora”. Y así fue. Su paso fugaz por arquitectura y más adelante por pai- sajismo, definirían categóricamente los cimientos de su estructura como artista. “A pesar de haber estudiado solo un par de años ar- quitectura, me marcó mucho. Junto con el paisajismo, están muy presentes en mi lenguaje, en las composiciones, en el manejo del color y del espacio. Siento que pinto naturaleza arquitectónica. Am- bas disciplinas me sirvieron mucho para ser lo que soy ahora”. En este camino ligado al arte, tuvo clases con Arturo Duclos, Ale- jandra Wolf y Pablo Langlois. Pero dice que si tuviera que desta- car a uno por sobre todos los demás sería a Eugenio Dittborn. “Todo lo que sé, todo lo que recuerdo, todo lo que pongo en práctica es gracias a él. El me marcó mucho, me hizo salir por la puerta de atrás de mi pintura, me hizo explorar, cuestionarme y valoro enormemente el cambio que produjo en mí”. ¿Cuál es tu sello? El color, soy muy colorista, me preocupa mucho que mis pin- turas sean alegres, creo que el arte tiene ese rol en la socie- dad: el de aportar alegría y hacer los espacios más lindos y confortables. Pretendo que el espectador de esta exposición pierda la escala, que sienta que está dentro de mi mundo interior, como una parte integrante de los cuadros. Y que los cuadros los envuelvan”.

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