santiago Diciembre 2017
59 tell. cl Uno debe llegar a la hora, el atraso causa una pésima impresión. Ni un evento debe retrasarse media hora, ni una novia debe llegar cincuenta minutos tarde a la iglesia. Tendríamos que hacer de la puntualidad un hábito”. ¿Crees que hoy todavía es importante el tema del protocolo y la etiqueta? Absolutamente, en un mundo cada vez más globalizado tenemos que saber desenvolvernos e interactuar con los demás; debemos saber adecuarnos a las diferentes situaciones y eventos que nos pone la vida, ya sean de carácter formal o informal. Es muy importante saber cómo poner una mesa, cómo recibir, cómo ser un buen anfitrión. AL GRANO Entretenida y apasionada —confiesa que ha tenido que aprender a moderar su volumen de voz— se apoya en una presentación y va repasando detalles básicos de cortesía, como la puntualidad. “Uno debe llegar a la hora, el atraso causa una pésima impresión. Ni un evento debe retrasarse media hora, ni una novia debe llegar cincuenta minutos tarde a la iglesia. Tendríamos que hacer de la puntualidad un hábito y, en caso de haber una explicación frente a un retraso, que sea realmente contundente”. En el lugar hay dispuesta una pequeña mesa con mantelería y vajilla apropiada para una cena. Repasa la disposición de la loza, correcta postura de los cubiertos, copas y servilleta, entre otros. “Desde muy chicos debemos aprender cómo comportarnos en una mesa, cómo vestirnos para una determinada ocasión, entender que los zapatos, los dientes y las manos nos hablan mucho de una persona y, por supuesto, que el vestir no es una superficialidad, ¡uno comunica cuando se viste! Hay que cuidar las formas, saber estar, saber comportarse en una mesa, saber que no se ponen los codos y que, por supuesto, ahí está prohibido el celular”. Ya que tocaste el tema del celular, ¿qué dice el protocolo en cuanto a su uso? Está absolutamente prohibido sentarse a la mesa con el celular al lado; debe estar lejos y silenciado. En todo acto social, debe estar incluso apagado. En mi casa, tengo una cajita de madera especial y siempre les pido a mis invitados que los guardemos ahí. Hoy el teléfono es un arma de doble filo y en las reuniones sociales hay que evitarlo. A medida que avanza con la presentación y nos habla sobre las consideraciones a la hora de elegir el menú para nuestros invitados, del maridaje, de los temas que nunca debemos tratar en una mesa, trae a colación anécdotas asociadas a normas de buena educación y recuerda cómo varían según el lugar. “En Oriente, por ejemplo, eructar es agradecer al chef o a quien preparó los alimentos; sorber la sopa es súper educado y mientras más sonoro sea, significa que más rica estaba; dejar propina, en cambio, es un insulto para los japoneses, es tratar de aparentar superioridad… Mirarse a los ojos, tomarse de la mano o besarse en público es signo de muy mala educación en Japón y resulta que lo evidencié en carne propia cuando en el metro de Tokio mi marido me dio un beso… nos miraron súper feo. Allá ni se besa ni se abraza en público”, sonríe. En esta amena conversación, van surgiendo muchos tips que nos apuramos en anotar: no se empieza a comer hasta que todos tengan la comida servida, se empieza después del anfitrión; jamás se dice buen provecho ni bon apetit ; cuando se hace un brindis las copas se levantan, se pueden acercar pero no se tocan, nada de chin chin ; al mozo se le llama con un leve gesto, pero no se le silba ni chifla, debemos estar atentos a cuando él nos mira; por último, ¡el que saluda siempre es el que viene llegando! ¿Cuál es el típico error que cometemos los chilenos si de protocolo y etiqueta se trata? Hay un grave error y es que no le dan importancia al código de vestimenta. El chileno es inteligente y si lo invitan a un evento de gran gala en el Anfiteatro de Milán, va a ir de smoking, pero aquí en Chile no va a respetar eso. El anfitrión indica el código de vestimenta en la invitación y espera que se respete, lo que muchas veces aquí no sucede. ¿Y en la mesa? Yo creo que el más grave error es no edu- car a los niños desde chiquititos. Ponerse la servilleta en la falda, limpiarse la boca antes de beber, que sepan que una vez que los cubiertos se despegan de la mesa nun- ca más pueden volver a la mesa, son todas cosas básicas en etiqueta, pero muchos no las saben. Sé, por ejemplo, que a la hora de almorzar en los colegios no les corrigen há- bitos. Sería muy necesario inculcar protocolo en los colegios. ¿Para destacar? Hay muchas cosas. Me impresiona, por ejem- plo, el respeto que hay acá en las rotondas. El chileno conduciendo es mucho más respetuo- so que varias otras culturas, en ese sentido es muy educado. T
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