santiago Diciembre 2017
tell .cl 43 por Estados Unidos o que me haya ganado una beca Fullbright. Todas esas experiencias sólo nutren mi capacidad para hacer el camino del emprendimiento, el personal, el audiovisual y el musical. Mi camino se transformó en hacer camino al andar, textual. A PORRAZOS Hace algunas semanas, David dio una entrevista a un vespertino que tituló ‘Agradezco a todos los que no me dieron una oportunidad laboral’. Sonaba como un reflejo de todo el proceso que él mismo describe. Pero lo cierto es que a él le molestó. “Primero, porque la cita se completa con la frase ‘porque de haberlo hecho jamás habría llegado a encabezar un proyecto como este’ y eso tiene que ver con lo que dijo Steve Jobs en uno de sus discursos más famosos, en que habla de las dificultades, de los problemas y los porrazos. Es dar las gracias porque eso me obligó a permanecer en este camino y desarrollar el proyecto en el que estoy ahora, que es una súper película, una producción a gran escala. A pesar de que pasaron cosas malas, esas permitieron que pasaran cosas buenas. No es una frase feliz para Chile, porque en Chile todo se malinterpreta y yo debería haber tenido más cuidado en lo que estaba diciendo y en cómo lo estaba diciendo. ¿Eres una prueba viviente de que a porrazos se aprende? Que alguien pase con roja y te arrolle es un porrazo, que te golpea y te tumba. Pero recuerdo que lo sentí como un desafío del universo; pude descubrir y reconocer mi propia fortaleza y voluntad. Estoy dispuesto a aprender, todos los días, algo nuevo de esta situación que me ha puesto en una condición física distinta. Y también del entorno, porque aprendes cómo la sociedad se comporta, y aprendes a experimentar la frustración y el dolor que produce el rechazo. Preferiría no sentirlo, sin duda, pero de que se aprende, se aprende. No somos una sociedad solidaria. Nos gusta jugar a decir que lo somos, usamos como ejemplo la Teletón o las campañas de recolección de dinero cuando hay una catástrofe natural. Pero cuando tú recolectas ese dinero solidariamente, ¿llegas a la gente que lo necesita? ¿Se pone en práctica? ¿Se resuelven los problemas?... considero que no somos una sociedad solidaria. Nos gusta jugar a decir que somos responsables, que somos rigurosos. Nos gusta jugar a decir que somos lo que no somos. ¿Qué queda de tu pasada por Estados Unidos? ¿Por qué no fue como el sueño americano? Tengo que partir diciendo que fui feliz. Para mí era un sueño de toda la vida; me preparé mucho para ganarme la beca. Postulé tres veces y cuando gané estaba alucinado. Pero me encontré con un Estados Unidos tremendamente hostil, discriminador y segregador. Yo era, lejos, el alumno con más experiencia, pero mis compañeros no querían trabajar conmigo. Para hacermis producciones tuve que contratar gente y eso hacía todo más caro. No es agradable sentir que te rechazan, que no quieren trabajar contigo, pero de todas formas lo logré, saqué el magíster y me volví a Chile con una frustración muy profunda y me costó adaptarme de vuelta, sacarme la pena y la rabia. Pero aprendí mucho sobre mí en soledad, en incertidumbre… aprendí de excelentes profesores, bibliotecas, videotecas, de charlas; aprendí de ser montajista, de meterme a la tecnología y a las máquinas, de hacer clases. Estados Unidos modeló el profesional que soy hoy día. A pesar de que tienes movilidad reducida, manejas, diriges y, además, cantas. Cuéntame un poco de esa faceta rockera. Yo cantaba antes del accidente y pensé que nunca más lo iba a poder hacer, que no podría manejar la respiración y la potencia vocal. No canté durante doce años, hasta que fui a un concierto de una cantante que había comenzado cantando en la calle… y dije: si ella pudo, yo también. Empecé a tomar clases, me esmeré y me apliqué. Esta faceta rockera se suma a la cinematográfica, que son complementarias, Estoy dispuesto a aprender, todos los días, algo nuevo de esta nueva situación que me ha puesto en una nueva condición física. Y también del entorno, porque aprendes, también, cómo la sociedad se comporta, y aprendes a experimentar la frustración y el dolor que produce el rechazo. Preferiría no sentirlo, sin duda, pero de que se aprende, se aprende”.
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