Santiago Noviembre 2017

30 tell. cl La ética del museo Por Leonardo Mellado, académico Pedagogía Media en Historia y Geografía de la Universidad San Sebastián. ARCHIVO histórico C omo toda área de conocimiento, el trabajo museístico y la disci- plina museológica han comenzado a analizar sus prácticas desde una mirada ética que, promovida por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), es llamada la “deontología museística” y que pretende ve- lar por el buen ejercicio de los profesionales de museos en las diversas áreas que les incumben. Esta actitud ética en los museos, también debiese incidir en su discurso teórico, el que requiere análisis y reflexión en los cómo y por qué de sus acciones, construcciones, proyectos y gestiones. La falta de formación profesional en el ámbito museológico en nuestro país conlleva una pobreza teórica sobre este tipo de reflexiones que, de alguna forma, ha sido subsanada con los años de trabajo y experiencia acumulada de muchos profesionales de la cultura que se desenvuelven en los museos, pero a mi juicio no es suficiente. El que no contemos con una legislación en esta materia profundiza más este problema, el que se evidencia cuando muchas personas no son ca- paces de distinguir un centro cultural respecto de un museo o viceversa, o suponen que los museos son espacios en los que sólo se disponen objetos de coleccionismo, cuando en verdad son muchísimo más que eso. Imaginemos que hospitales y clínicas no tuviesen profesionales de la salud formados científicamente y sólo contaran con entusiastas personas que, pese a los avances de la ciencia médica en el mundo, poco y nada pueden hacer al respecto por falta de conocimientos. Esto supone un estancamien- to o, al menos, una pésima gestión frente a los siempre necesarios cambios que cualquier disciplina científica requiere. Por tanto, si los hospitales no pueden existir sin médicos y las escuelas sin profesores, los museos no deben funcionar sin museólogos. Urgen tantos cambios en nuestro país en muchos sentidos que el ámbito del patrimonio cultural y en especial los museos, siempre terminan quedando La ética en el trabajo de los profesionales de los museos, debe ser parte de su discurso teórico. Pero faltan profesionales en Chile para llevar adelante una labor como esta y para enseñarle a la gente la profundidad del traba- jo que hacen. fuera de los grandes temas dentro de los dis- cursos de campañas políticas. Peor aún y por lo mismo, afloran ideas extravagantes y desca- belladas propuestas sin sustento museológico y ético que dan sentido a estas palabras y que imploran atención frente al ensayo y error, al despilfarro de recursos mientras hay carestía. A Chile le hace falta una formación museológi- ca amparada en la academia y las discusiones científicas y técnicas. Le faltan museos éticos; museos que den cuenta de su riqueza cultu- ral, histórica, científica y artística, más allá de los ya existentes, llenos de sesgos y limitacio- nes; muchas veces manejados por inescrupu- losos, supersticiosos, tuertos y charlatanes.

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