Santiago Octubre 2017
tudiar la prefabricación porque, aunque el valor de ese material va a ser más alto, el costo de instalación y el tiempo es mucho menor. Acaba- mos de terminar una casa en el lago Colico con material prefabricado y nos dio un mundo para investigar. Tuvimos que incorporarle diseño a la prefabricación y con eso uno le pone presión a la industria. La cosa es simple: uno se sube a esta lógica o queda fuera. No fue hace mucho, el 2016, que entregaron una casa, también prefabricada, en pleno pue- blo de Zapallar. Con toda su estructura en acero, la Amarilla, como la han denominado, se hizo en una maestranza y luego en obra se montó como un mecano. “ La elección del material del revestimiento y su color responden a un interés nostálgico de construcción histórica del litoral. Fueron muchas las casas que, a principios del siglo pasado, en especial en Valparaíso, ocupa- ron revestimientos metálicos de colores. Es esta memoria colectiva la que construye el imaginario del proyecto ”, se lee en su ficha técnica. ¿A nivel de materialidad por qué se inclinan? D.A.: Sin duda, por el hormigón. Tenemos una cultura universitaria que va de la mano de ese material. Uno tiende, por formación, a que la ex- presión de la obra, ya sea de una casa o de un edificio, sea la de la materialidad con la que se ESPACIO inmobiliario construyó. Hay una lógica de decir: si esto es de hormigón, que tenga la expresión del hormigón y que se vea. R.P.: Es importante entender que los materiales tienen que ver con sus es- tructuras, es un camino de diseño que nosotros también tomamos. Nues- tros proyectos tienen una expresión de estructura fuerte, nos interesa que se vea. En las casas de madera esto tiene que ver con una secuencia de pilares y vigas que se juntan. Pasa lo mismo si usamos dos materiales, como el fierro y la madera: la combinación de ambos genera una expresión que nos parece súper atractiva. LO CORPORATIVO Pero no sólo de casas vive el hombre, Aguiló + Pedraza Arquitectos tiene un ala de cuentas corporativas y ahí destacan el trabajo que desde hace ocho años realizan para Inacap. “Perseguimos no solo hacer una buena arqui- tectura, sino además entregarles un muy buen servicio, que definitivamen- te es el día a día con un cliente grande. En los proyectos corporativos uno va avanzando sobre modelos que va construyendo. Aquí no se parte desde cero, es un estudio permanente sobre el cual uno va progresando y que es definido por el programa. Es decir, 15 mil metros con salas de clases, auditorio, hall central, casino, etc. Si bien en este segmento cuesta más di- ferenciarse, siempre tenemos la intención de que nuestros proyectos sean distintos, forzamos bastante la reinvención, sabiendo que hay proyectos que pueden desafiarse más que otros”, comenta Diego. Y si de educación se trata, después del terremoto de 2010 construyeron un liceo público en plena plaza de Cauquenes, con fondos donados por BHP Billiton, a través de Escondida. “En término de impacto urbano, el liceo Claudina Urrutia de Lavín ha sido el proyecto que más nos llena. Estaban Casa Dos Robles Liceo Claudina Urrutia de Lavín 84 tell. cl
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