Santiago Octubre 2017

Francisca del Río artista Parece increíble, pero es real. Con sólo una foto y un lápiz grafito, esta artista es capaz de lograr reproducciones asombrosas de rostros humanos y animales. Un trabajo de hormiga, en que la creatividad cada vez se va haciendo más presente. Por Mónica Stipicic H. / Fotografía Andrea Barceló A. realismo mágico D e entrada impresiona lo joven y bonita que es. Mucho más de lo que uno pudiera imaginar leyendo su historia: diseñadora gráfica, mamá de dos hijas, profesora de arte y hoy, reconocida dibujante. Dedicada completamente al arte desde hace tres años, también se ha transformado en una reconocida Instagramer , en embajadora de la marca Jazmin Chebar y en referente en materias de estilo, moda y arte. Todos sus recuerdos están cruzados por el dibujo. A los quince años descubrió que tenía habilidades para el realismo por sobre cualquier otro lenguaje artístico. Cuando llegó el momento de evaluar su futuro profesional, pensó que era difícil vivir del arte y prefirió no arriesgarse y entrar a Diseño Gráfico. Cuando egresó no había demasiada oferta laboral, así que se metió a un curso de páginas web y entró en un mundo que estaba creciendo con mucha rapidez. Trabajó varios años como freelance para grandes marcas, de manera completamente autodidacta haciendo animaciones, flash y banners publicitarios. En eso la encontró la crisis de las punto com. Llevaba más de diez años sin dibujar, así que la mejor solucion que encontró fue volver a estudiar y transformarse en profesora de arte. “Y ahí me di cuenta de que tenía habilidades, empecé a hacer cosas para mostrarles a los niños y me

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