Santiago mayo 2018
hombre Rodrigo Bauzá Así le llama su padre y vaya que lo es. Y es que más allá del orgullo paternal, este ingeniero comercial, sucesor de un legado de más de noventa años y la tercera generación a cargo del único pisco chileno que tiene como marca un apellido, ha sabido potenciar y dar impulso a este preciado brebaje. Durante cinco años consecutivos, Pisco Bauzá ha sido catalogado como el Mejor Pisco del Mundo y, en vinos, Casa Viña Bauzá no se queda atrás con sus productos de alta gama. Rodrigo sabe lo que quiere y, sin duda, va por más. Por Verónica Ramos B. Fotografía Francisco Díaz U. MUNDO EMPRESARIAL rodrigo bauzá L a sangre española corre por sus ve- nas y se nota. De su abuelo, Lorenzo Bauzá Juan, y de su padre, Lorenzo Bauzá Álvarez, heredó la perseveran- cia que se requiere para dar continui- dad a una de las empresas pisqueras más prósperas del país. Una vez al mes, Rodrigo Bauzá (42) se interna por el sinuoso camino que rodea los cerros del Valle del Río Rapel, en Monte Patria, y durante una semana, vestido de jeans y zapatillas, circula como una hormiga entre su oficina, la planta, las bodegas y las viñas de una antigua y hermosa hacienda de noventa mil hec- táreas, propiedad que incluso cruza la cordillera hasta el sector de Calingasta, en Argentina. Con facha de modelo y un trato cordial, Rodrigo hace honor a la historia y origen del lugar, relatandocómosuabuelo,uninmigranteespañol, llega a Chile para trabajar en la construcción de la línea férrea y con tan solo quince años de edad. “Mi abuelo, Lorenzo Bauzá, llega a Coquimbo y no solo se enamora del lugar, sino también del pisco que se producía en ese entonces. Se dedica al comercio de frutos secos y así comienza a invertir en tierras. Compra una destilería en San Félix donde elabora un pajarete y luego otra, en Vicuña. Finalmente las vende y compra esta hacienda, fundando su marca en 1925”. Mientras el sol golpea fuerte, Rodrigo nos invita a conocer las tres salas de barricas y el proceso de la planta, ubicadas frente a la gran casona de los Bauzá. Ingresamos a la primera bodega con pipones o fudres y el aroma del pisco que del emana de las barricas de madera se apodera del lugar. Esta y las otras salas son unos verdaderos museos, vestigios elocuentes del origen e historia dePiscoBauzá.“Aquísehacíaelvino,lodestilaban y en estas barricas de madera de cinco mil litros se llevaba el pisco hasta Coquimbo, lugar donde mi abuelo tenía las embotelladoras”, comenta. Las grandes cubas de raulí donde se fermentaba el jugo de la uva es solo un recuerdo de la época, pues Rodrigo explica que de estas pasaron a las cubas de hormigón, cada una con capacidad para setenta mil litros. “El problema de fermentar en madera es que es porosa y absorbe mucho el aroma y el sabor del vino. Lo que buscábamos era conseguir un vino de mayor pureza porque para tener un buen pisco hay que hacer un buen vino”, afirma. ¿Esa es la clave de Pisco Bauzá? La característica de Pisco Bauzá es su aroma y eso se da por varios factores. Estamos a mil doscientos metros de altura y el viñedo más alto queda a mil quinientos metros. Tenemos una fuerte radiación solar durante el día y en la noche es muy frío, la oscilación térmica hace que tengamos una madurez temprana de la uva. Esta le genera una piel más gruesa y es aquí donde se concentra el aroma. Es una uva muy sana y como la traemos desde nuestros propios viñedos, no tiene ningún tipo de oxidación ni fermentación en el camino. Siempre hemos producido tres variedades de uva: la moscatel rosada, la moscatel de Alejandría y la moscatel de Austria. El 74 tell .cl
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