santiago marzo 2018
26 tell. cl Museo de la Educación Gabriela Mistral: Pedagogía y Patrimonio Por Eliana Urrutia Méndez, Académica Facultad de Ciencias de la Educación Universidad San Sebastián ARCHIVO histórico L a formación pedagógica bajo el alero de las Escuelas Normales se desa- rrolló hasta 1974, cuando la responsabilidad se trasladó a las universi- dades. Desde ese momento, este edificio fue ocupado por reparticiones ministeriales y, en 1981, cuando fue declarado Monumento Histórico, se tras- ladó allí el Museo Pedagógico de Chile. En 2006, y luego de ser restaurado, se reabrió con el nombre de Museo de la Educación Gabriela Mistral. Las escuelas normales, instituciones formadoras de profesores de educación primaria, tuvieron sus referentes en el modelo implementado en Francia por el sacerdote Jean-Baptiste de La Salle. En Chile, por decreto de 18 de enero de 1842, bajo la presidencia de Manuel Bulnes y siendo Ministro de Justicia e Instrucción Pública don Manuel Montt, se creó la primera Escuela Normal de Preceptores, cuyo primer director fuera Domingo Faustino Sarmiento. En 1854, el presidente Manuel Montt crea la primera Escuela Normal de Pre- ceptoras, bajo el influjo y modelo de las Monjas Francesas del Sagrado Cora- zón. Este edificio, desde sus orígenes, se inscribió en la historia de la educación chilena y es considerado como uno de los mejores en arquitectura escolar de fines del siglo XIX. El proyecto y la dirección de las obras se encargó al arquitecto francés Victor Henri Villeneuve, responsable de otras construcciones de carác- ter educacional como el Internado Nacional Barros Arana y la Escuela de Artes y Oficios (hoy Universidad de Santiago de Chile). Inaugurado en 1886, el inmueble es de dos pisos y su frontis se emplaza en calle Compañía de Jesús 3150. Se concibió como un internado con capacidad para trescientos cincuenta estudiantes y contaba con amplios dormitorios para las estudiantes y profesoras; comedores y espacios para la recepción de visitas, oficina de la dirección, sala de reunión, capilla y un gran salón que se usaba para conferencias, eventos de gimnasia, ceremonias y eventos artísticos. Las salas de clases dan cuenta de su impronta alemana, tanto en su construc- ción como en su equipamiento. La sala de dibujo, por ejemplo, posee una cla- raboya que provee de luz natural para los trabajos que debían realizar, mientras que la de física fue dispuesta en anfiteatro para facilitar que las estudiantes participaran de los experimentos. Un lugar importante lo ocupa la biblioteca, acondicionada para el resguardo de valiosos libros y para acoger a los profesores en sus horas de estudio. En pleno Barrio Yungay y en lo que alguna vez fue la Escuela Nor- mal de Preceptoras, se levanta un museo que va de la mano con los cambios históricos en la formación de los profesores en Chile, que tuvo como hito el modelo normalista de fines del siglo XIX. Completan el emplazamiento dos patios interiores adornados con piletas y variadas plantas y el edificio contiguo, que fuera la Escuela de Aplicación, en la que las estudiantes realizaron sus prácticas pedagógicas. Las aulas contaban con recursos didácticos tales como globos terráqueos, mapas, cuadros mura- les de paisajes, tableros contadores, cuadro con el sistema métrico, cuerpos estereométricos, Péndulo de Atwood, cuadros de murales de Zoo- logía, mineralogía, botánica, entre otros, inclu- yendo aquellos para la realización de gimnasia, labores de mano y música. Muchos de estos objetos forman parte de la muestra que exhibe el museo, a los que se su- man mobiliario escolar, artículos para el discipli- namiento y castigo y una importante colección bibliográfica y fotográfica que, en conjunto, for- man parte del patrimonio y de la historia de la educación de nuestro país.
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