Santiago Enero 2018

Busco artículos que tengan historia y me preocupo de saber todo acerca de ellos. Se trata de pequeños o grandes tesoros, y trato de introducirlos dándoles nueva vida. Te das cuenta que al final la calidad, el buen gusto y lo estético permanecen en el tiempo”. el sur de Chile era ese lugar. Llevábamos muchos años afuera y nos recomendaron a los arquitectos Alfredo Fernández y Matías González para construir la casa. Les escribimos una carta detallando lo que queríamos y tras cuatro años de intenso trabajo estuvo lista. Es todo lo que habíamos soñado”, cuenta Valentina. Durante esos años de planificación y luego edificación, Valentina, en Londres y con plano en mano, busco, compró y almacenó todo el mobiliario y la decoración que quería para su casa nueva. Una vez terminada, metió todo a un contenedor y lomandó. “Yo tenía clarísimo donde iba cada objeto, así que fue cosa de desembalar y colocar en el lugar preciso”. Fue entonces que los arquitectos visitaron la casa y quedaron sorprendidos: “Matías vio la casa amoblada, le encantó y me propuso empezar a traer muebles y decoración a Chile”. Valentina y su marido se asociaron con ambos arquitectos y luego se sumó Nicolás Arancibia. En un equipo mayoritariamente de artistas, Eduardo Carmona vela por los números y pone orden. ¿Por qué Puerto Blanco? Todo lo que hay en nuestra tienda llega por barco y pasa por un puerto, es un punto de convergencia. Además de que al principio fuimos itinerantes, fuimos viajeros. El blanco representa la suma de todos los colores. Y es que si bien hoy funcionan en una casa comercial en Vitacura, al principio la modalidad fue otra, “hace cuatro años, cuando partimos, hacía las compras, las enviaba a Chile y volaba a abrir el contenedor. Arrendábamos un lugar, exhibíamos y rápidamente vendíamos todo. Éramos nómades. Se vendía casi todo en una noche, mandábamos un email y la gente llegaba; por esa misma razón decidimos instalarnos” Gracias al talento de Valentina y de un grupo de decoradoras que han sabido tomarle el pulso, lo que ahí se exhibe son más que lindos muebles y artículos de decoración, son verdaderas dramatizaciones que van rotando cada día. “En cuanto llegué a Londres, hace veinte años, comencé a recorrer ferias y tiendas de anticuarios; allá llegan artículos de todas partes de Europa y cada cosa tiene su historia. Ingresé a estudiar en KLC School of Design, un colegio de decoración de interiores, y luego hice cursos de luces, de espacios y de ambientes. Te diría que la decoración es mi segunda pasión —primero está el dibujo— y lo que más me gusta es poder transformar los espacios. Lo que es obvio deja de ser obvio”.

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