Santiago Enero 2018

Arquitecta de profesión, creció acompañando a su tío Tomás a inauguraciones en la histórica Galería Animal. Sin darle demasiadas vueltas, decidió hacer realidad su sueño y lanzarse con un espacio propio. NAC es un espacio alejado del circuito tradicional de galerías, centrado en una visión más arquitectónica del arte y un verdadero semillero de artistas emergentes. Por Mónica Stipicic H. / Fotografía Andrea Barceló A. 33 tell. cl A caba de terminar una reunión de la asociación de galeristas e Isabel Aninat va saliendo de la sala de reuniones. Nicole, aunque joven, se ha ganado su espacio en este mundo, y su acogedor espacio ubicado en el corazón de la Plaza Las Lilas lentamente se ha ido transformando en un referente para el arte local. Sobre todo para el arte emergente. Su vínculo con este mundo le viene por la sangre. Su tío y padrino, Tomás Andreu, es una autoridad en este tema y fundó la histórica Galería Animal. Pero además de eso, creció con un padre arquitecto que, religiosamente, todos los sábados en la mañana, la despertaba para ir juntos a recorrer Santiago: todos los barrios y museos forman parte de la memoria de Nicole. “Para mí una inauguración en la Galería Animal era como un almuerzo familiar. De a poco me empecé a interesar en el tema de las instalaciones y las performances , porque siempre me encantó la danza… aunque nunca pensé que terminaría como galerista”, recuerda. Pero siempre estuviste en el backstage … Y por eso me gustó el tema de la galería, el estar detrás de… También me encantaba la arquitectura, pero desde el lado de la investigación, la parte conceptual. Estudié esa carrera, porque honestamente creo que sirve paratodo,esmuyampliaymepermitíaleerdesde arte hasta filosofía. Cuando empecé a trabajar me di cuenta de que le dedicaba demasiado tiempo a ver exposiciones, las recorría todas, usaba mis horas de almuerzo y mis fines de semana en eso. Fue ahí cuando pensé que lo podía rentabilizar de alguna manera y le propuse a la revista Casas hacer una especie de agenda o una columna. Llevo once años escribiendo, haciendo la agenda local e internacional, lo que me contactó necesariamente con la información respecto del tema. Después de eso, y en sociedad con la productora Kraneo, donde trabajaba su entonces marido, comenzó a darle vueltas a la idea de una feria de arte: así nació Art Santiago. “El concepto partió como un espacio emblemático, con un contexto bien político, vinculado más con lo patrimonial que con el sistema de mercado de compra y

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