Serena marzo 2018

ESPACIO inmobiliario A su idea original de integrar la totora a los muebles de madera, se suman entonces los telares de lana fabricados a mano por las tejedoras de Tu- lahuén, una pequeña localidad ubicada en la comuna de Monte Patria, re- conocida por sus talentosas mujeres que han hecho de este arte un oficio que traspasa varias generaciones. “Mi idea siempre fue realizar un trabajo lo más natural posible y ecológico. Mis diseños no incorporan metales y tampoco materiales tóxicos. La ma- teria prima y el ciclo del proceso de elaboración es sustentable. Desde el inicio he utilizado madera terciada de Arauco porque es muy versátil y, aho- ra, estoy incorporandomaderas sólidas certificadas que también provienen del sur”, destaca la diseñadora. ¿Qué características priman en tus diseños? Son de líneas simples y orgánicas, la curvatura que doy a la madera para diseñar un sillón, una banca o un piso es uno de los sellos de Contramas. Además, dentro de la escala de mi trabajo que es artesanal semi industrial, he creado un proceso que me permite optimizar el tiempo para el armado. ¿Son fáciles de armar? Sí, porque todo es ensamblado. No utilizo piezas metálicas, ni tornillos y tampoco bisagras, ya que los tarugos funcionan como ejes. A diferencia de un mueble de melamina o del retail que tienen escasa vida útil y generan más basura, mis diseños son más perdurables en el tiempo. TOTORA Y TELAR Con la ayuda de su padre, el diseñador gráfico Cristián Méndez, y de su her- mano, el ingeniero industrial Camilo Méndez, la diseñadora crea su propio taller a pasos de su casa, ubicada en el sector de Pan de Azúcar. Afirma que su interés por este rubro no es mera casualidad, pues su abuelo paterno 90 tell. cl

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