serena Enero 2018

C on la idea de construir un hotel de calidad superior a todo lo que había hasta el momento en Punta de Lobos, es que Nicholas Davis, junto a su señora Paulina Catafau, decidieron crear el proyecto Alaia, para lo que encargaron su arquitectura a Nicolás Pfenniger. “La idea era que el lu- gar tuviese un nivel de hotelería alto, y que se proyectara en el tiempo, ya que esta zona está siendo muy importante turísticamente a nivel nacional”, cuenta su gerente comercial, Juan Pablo Álvarez. Los puntos claves para la construcción del hotel fueron que debía ser amigable con el medio ambiente, de bajo impacto visual, y con la idea de que se fusionara con el paisaje y no fuese invasivo con el mismo. Y por otro lado, que tuviese un programa de apoyo a la comunidad, desde un fuerte reciclaje en el área de cocina, en donde todos los productos que se compran son de pescadores artesanales locales, hasta la crea- ción de una escuela de surf para niños con instalaciones específicas. 102 tell. cl ESPACIO inmobiliario Situado frente a la playa de Punta de Lobos, en Pichilemu, este hotel boutique tiene una vista privilegiada. Desde las terrazas de sus habitaciones se puede tocar la arena, sentir la brisa marina, escuchar el ruido de las olas e, incluso, ver a los surfistas cómo se deslizan entre estas. Todo un lujo en la costa de la Región de O’Higgins. Por María José Pescador D. / Fotografía Francisco Cárcamo P.

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