Rancagua marzo 2018
65 tell. cl carretón con papas. Yo tuve una infancia muy ligada a la gente y así aprendí de la vida, con la pala, podando, conectada a la naturaleza. Y obviamente me di cuenta tarde de todo este paradigma. ¿Cuál paradigma? El modelo educativo que tenemos, que es el mismo que tuve yo, que es rígido, que tiene que ver con el orden, con el encasillamiento de este niño sirve o no sirve. Venimos de una estructura escolar que no está haciendo felices a los niños. Hoy en día hay más depresiones y desmotivaciones que nunca. ¿Y cómo se puede transformar eso? Nuestra idea es acompañar la educación formal, sacar a los niños de la sala de clases, porque nosotros sabemos que ya estamos ayudando al aprendizaje desde el momento en que traemos a los estudiantes a este parque. CONSERVAR Y APRENDER La Fundación Caserta realiza su trabajo, justamente, en el parque en que hoy Francisca nos recibe. La idea no solo es conservar un territorio rico en flora y fauna nativa, sino además convertido en un centro educativo donde estudiantes, docentes y directivos puedan vivir una experiencia formativa y transformadora. Los programas, que pueden ser de uno y hasta tres días, consisten en salidas pedagógicas que buscan fortalecer la convivencia escolar y el respeto de sí mismos, los otros y el medio ambiente. Además, dirige la Fundación Meri, que trabaja para la conservación de los ecosistemas terrestres y marinos de la Reserva Natural Melimoyu, ubicada en la Patagonia norte y hábitat de la ballena azul, y en el norte, en San Pedro de Atacama, la Fundación Tata Mallku que conserva el territorio, pero, por sobre todo, las tradiciones. Las tres fundaciones, en 2017, acogieron a cerca de cinco mil estudiantes de sectores vulnerables. “Estos tres lugares llegaron a mí. Así como San Pedro de Atacama es un hito a nivel mundial, Chiloé también lo es. Es la puerta Nuestra idea es acompañar la educación formal, sacar a los niños de la sala de clases, porque nosotros sabemos que ya estamos ayudando al aprendizaje desde el momento en que traemos a los estudiantes a este parque”. de entrada a todos los fiordos de un sistema único en el planeta”. ¿Tú idea era hacer conservacionismo? Por supuesto, pero la idea no era solo proteger la naturaleza, sino también ofrecer una educación integral, unida al entorno. Trabajar en el concepto de que somos naturaleza y por lo tanto no podemos desligarnos de ese que es el vínculo más puro, que es lo que contiene al ser humano. ¿Cómo ha sido la experiencia con niños vulnerables? ¿Qué cambios has visto? A veces las personas me preguntan cómo podemos cambiar un niño maltratado, por ejemplo, qué sacas con hacerlos vivir esta experiencia puntual, cuando luego deberán volver a sus casas, a su realidad. Y la respuesta es que así como el ser humano registra en sus células las experiencias traumáticas, también lo hace con las experiencias positivas. Venir a Likandes para un niño se constituye en un hito que queda en la memoria. ¿De qué manera? Cuando los niños entran acá se encuentran con personas competentes, capacitadas, que saben liderar y que saben lo que hay que hacer. Para nosotros todo es importante: las personas que trabajan, los equipos humanos, la estética, la comida, la belleza del lugar, porque todo eso se queda en las personas. ¿De dónde sacas energía para liderar tantos proyectos? Es que hay mucho que hacer en este país. Falta gente a la que le interese esto. Faltan empresarios, porque es poco el empresariado que tiene esta vocación de servicio. ¿Quisieras hacer un llamado? Me gustaría que hubiera más gente que entendiera que este es un recurso para el país, es el futuro de nuestros hijos, de nuestra vida. Para que existamos hay un ecosistema único y dentro de ese ecosistema el ser humano está en el último lugar. No hay ser humano sin naturaleza; no hay ser humano sin agua, sin la cordillera, sin el mar. Hay algo que cambiamos cuando nos pusimos adelante y a la naturaleza al final. Y es al revés. Eso es lo que queremos que la gente comprenda. T
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