Rancagua marzo 2018
Francisca Cortés Solari presidenta ejecutiva Fundación Caserta 63 tell. cl La filántropa familia de la Nació en el seno de una de las familias empresariales más importantes del país, pero lejos de acomodarse en su sitio, ha dedicado su vida a formar y dirigir fundaciones que dejen una huella en Chile. Su pasión: el medioambiente. Su foco: la educación. Por María Jesús Sáinz N. / Fotografías Andrea Barceló A. A vanza la mañana en Likandes, un parque educativo de ciento ochenta hectáreas ubicado en el camino a Lagunillas, en pleno Cajón del Maipo. Hace calor, pero una suave brisa comienza a refrescar el día. Es un entorno privilegiado. De pronto, Francisca Cortés Solari irrumpe en la escena. Sonriente, de trato afable, saluda por sus nombres a quienes trabajan en el lugar y se dispone a hablar del camino que ha recorrido y que hoy la tiene a cargo de todos los proyectos de Corso, el grupo empresarial de su familia. Francisca no solo es la presidenta ejecutiva de Caserta, sino también de otras dos fundaciones: Meri y Tata Mallku. Sus días transcurren entre viajes y reuniones, pero ella es una mujer llena de energía. Cuando habla de la labor que realiza lo hace con pasión, gesticula y enfatiza con la voz, y se detiene a recordar a sus abuelos paternos, que describe como muy sencillos y esforzados, y sus abuelos maternos, los fundadores de Falabella, que precisamente emigraron de la localidad italiana de Caserta. “Nunca hay que olvidar a quienes vinieron antes que nosotros”, dice. ¿Piensas mucho en tus orígenes? Es que entender cuál esmi pasadome ha hecho sentir esa responsabilidad familiar, no de devolver, sino de agradecer. Sé que a mi abuela le hubiera gustado ver lo que estamos haciendo y me emociono cuando te lo digo. Este trabajo es también, de algún modo, un reconocimiento a ellos.
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