rancagua Enero 2018
72 tell. cl perder la identidad. En Estados Unidos no tenía identidad, era “Carlos el latino”. En cambio aquí la gente es noble y la idea es ser el “Carlos que pudo hacer un cambio, el que logró transformar su entorno para bien”. ¿Qué fue lo primero que hiciste para generar el cambio en la empresa? Cambiar el nombre del fundo. Porque este era el fundo Santa Amelia de mi abuelo. De ahí nace Huilmay, con la idea de motivar a un Para mí el problema principal es cambiar la mentalidad de la gente. Uno acá se enfrenta con la apatía, cambiar el “yo no lo boté, no lo recojo, yo no lo dañé, no lo arreglo”. Nosotros tenemos la obligación de dejar un lugar mejor que como lo encontramos y esa es la diferencia entre los gringos y los chilenos”. ¿Cuántas hectáreas tenía el campo y cuántas tiene hoy? El campo tenía quinientas hectáreas. Al principio, mi abuelo cultivaba lo tradicional de la zona. Luego en el campo se vivió el proceso de reforma agraria y más tarde se dividió entre los siete hermanos y mi papá continuó con la veta familiar agrícola. Él transformó los viejos cultivos a uva de mesa y luego a cerezas, en lo que hoy son diecisiete hectáreas de plantaciones en la zona de Chancón y Graneros. RETOMAR, ORDENAR Tremendamente exhaustivo ha sido el trabajo de Carlos. Es impresionante ver cómo el orden prima en este campo. En las bodegas las palas, picotas y rastrillos están perfectamente colgados; a un lado los bidones de plástico, más allá los sacos, dentro de otra bodega los productos químicos…Todo con sus respectivos carteles. En la oficina destaca un mapa en donde hay un cuadrado con número para cada planta y, además, un color por cada variedad. ¿Cómo ha sido acostumbrarse a trabajar en el campo? Pensé que iba a hacerlo todo en un año. Pero en ese tiempo sólo logré arrancar las plantas muertas; al segundo año saqué las plantas que no correspondían a ninguno de los tipos que queremos producir; al tercero logré darme cuenta para dónde iba la cosa, y en este el cuarto año ya estamos produciendo como yo quiero. En esto me ha ayudado mucho mi papá, que es quien me da una pausa, me dice que tengo que tener paciencia, algo que me cuesta… ¿Cómo estaba el campo hace cuatro años cuando llegaste? Era un potrero. La gente me decía que campos como este no existían, estaba muy mal, y decidí tirarlo para arriba, pues no estaba dispuesto a
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0