Norte junio 2018
41 tell. cl El costo promedio de una película en Latinoamérica son cuatrocientos cincuenta mil dólares ¡es carísimo!, pero hoy, lo que ha facilitado hacer cine es la nueva tecnología”. ¿Y a la vez estás realizando un cortometraje? Sí, este corto se llama Aicha . Se estrena en los próximos meses y estamos esperando la respuesta de un festival para presentarla. Este corto es para mostrar lo que hemos filmado en Bolivia y así dar a conocer lo que se viene con Perros . ¿Qué otros proyectos tienes para este año? En agosto comenzamos a filmar, en Punta Arenas, la película Tío . Será nuestra primera producción realizada completamente en Chile y estará dirigida por Francisco Hevia. También espero comenzar a escribir el guión de una película de época sobre la temática del tesoro de Guayacán. Esto hasta ahora no se ha hecho, así que me entusiasma mucho. ¡NUNCA FUI AL CINE! ¿Sientes que ha cambiado el paradigma del cine chileno tras el reconocimiento de los Oscar a dos películas nacionales? El Oscar es el premio al cine más reconocido a nivel mundial y lo que ha hecho es fortalecer la industria nacional. Hace poco fui al Festival de Cine de Guadalajara con una delegación chilena y toda la gente nos felicitaba. Lo cierto es que el Oscar a Una mujer fantástica no es una mera casualidad, sino que es un premio que justifica y reconoce un trabajo que se ha estado haciendo muy bien, desde hace unos diez años. Antes se hacían tres o cuatro películas al año y hoy, se realizan cerca de cuarenta y varias de ellas obtienen premios importantes en festivales internacionales. ¿Y frente a esa oferta nacional, respondemos como espectadores marcando la preferencia por lo nuestro? Tenemos un problema de audiencia respecto al cine local. El cine chileno que obtiene premios no es un cine comercial y no busca llenar las salas. Creo que las personas debieran disfrutar de las películas que nos retratan como sociedad, es decir, que el cine no solo sea una montaña rusa o un entretenimiento. Debemos hacer películas con temáticas mas diversas. ¿Siempre te gustó el cine? ¡No! La verdad es que llegué a esto por casualidad. Estudié ingeniería en sonido en la USACH de Valdivia, pero después postulé a una beca y me fui a Buenos Aires. Con la carrera conocí no solo el sonido, sino la imagen del cine y mi grupo de amigos me enseñó ese universo que para mí era desconocido. Estaba en segundo año cuando me di cuenta de que el cine era lo mío. ¿Entonces de cinéfilo ¡nada!? Era un ignorante ¡total! Ni siquiera sabía de cine hollywodense. Mi infancia la pasé en skate y en bicicleta… ¡nunca fui al cine! Y ahora soy un nerd , veo todas las películas y tengo un nuevo ritual, voy solo al cine y si la sala está vacía mucho mejor. Es mi momento de relajación y me doy ese gusto. ¿Y eres muy crítico? Ya no. Cuando estudiaba era terrible y me di cuenta de que no disfrutaba las películas. Ahora las veo y lo paso bien. ¿Aspiras a la estatuilla dorada? No es lo que busco, pero si ocurre ¡buenísimo! Ahora, si me hacen soñar, prefiero mil veces ganarme un premio en Cannes que un Oscar... lo importante es que soy feliz con lo que hago y si llega un reconocimiento bien. Hoy, siento que estoy en la gloria. T
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