Norte junio 2018

46 tell. cl ENTREVISTA vinko tomicic Trabaja diez horas diarias, pasa más tiempo en hoteles que en su casa, ve poco a la familia y tiene amigos repartidos por todo el mundo. Pese a este vertiginoso ritmo de vida, a sus treinta años afirma que está en un gran momento. Tarde descubrió su pasión por el cine, sin embargo, en poco tiempo ha hecho una carrera fructífera en una industria que, en Chile, está tomando cada vez más fuerza y, por cierto, un mayor reconocimiento. Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. y gentileza del entrevistado. Vinko Tomicic cineasta enla “Estoy GLORIA” T enía veinticinco años cuando comenzó a filmar, junto a su amigo y compañero Francisco Hevia, su primera película. Después de tres años de intenso trabajo, sale a la luz El fumigador, largometraje de ficción por el que Vinko Tomicic (30) y su equipo multinacional, jamás sospecharon el resultado que tendría. Y es que lo que partió como un proyecto de tesis en la carrera de Diseñador de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, con el tiempo se convirtió en todo un éxito. En agosto del 2016, El fumigador es premiada como Mejor Película Nacional en el Festival Internacional de Cine de Santiago de Chile, SANFIC, y meses después, su premiere mundial es en el Black Nights FilmFestival, en Estonia. En el 2017 es reconocida como Mejor Película en la Bienal FADU en Buenos Aires y Mejor Película en el Festival Internacional BioBioCine. ¿Qué hace que un proyecto de tesis se convierta en un filme tan reconocido? Siempre estuvimos conscientes de asumir este trabajo de manera profesional. No pensamos solo en aprobar una etapa académica y obtener un diez, sino que nos proyectamos a algo más. Tomamos esto con mucha calma y estuvimos cerca de un año participando en festivales internacionales, a través de Working Progress que es un festival de cine para películas que están próximas a concluir su desarrollo. Quedamos seleccionados enMéxico y así fuimos conociendo el mercado e involucrándonos en la industria. Meritorio es también el trabajo de codirección y del equipo Así es. Esta película fue codirigida con Francisco Hevia. Renata Miranda, una compañera brasileña, se encargó del montaje, de la edición y de la dirección de arte. La verdad es que todos hicimos de todo, porque hacer una película es un trabajo tremendo. Hasta ese momento no tenía idea todo lo que involucraba. Llama la atención que siendo tan jóvenes se hayan atrevido a incursionar en un mercado tan caro en nuestro país Es cierto. El costo promedio de una película en Latinoamérica son cuatrocientos cincuenta mil dólares ¡es carísimo!, pero hoy, lo que ha facilitado hacer cine, es la nueva tecnología. Si te lo propones y se justifica, se puede hacer una película hasta con una cámara de celular. Antes, la única manera de filmar era con una cámara con cintas de treinta y cinco milímetros y solo la cinta costaba cerca de mil dólares y con ella podías grabar quince minutos. Ahora existen más directores jóvenes porque la ventaja está en el uso de cámaras digitales. ¿Y como la financiaron? Un porcentaje fue a través de Calamar Cine, productora que formamos, en el 2014, con

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