Norte abril 2018
89 tell. cl carrera comenzó en la alta minería del cobre, desarrollando proyectos comprometidos con la calidad de vida en la rudeza del medio minero. También se dedicó a la docencia en la Univer- sidad de Chile, su casa de origen, por más de quince años; hasta que llegó la tecnología a la arquitectura, lo que significó un gran desafío para este hombre de cabellera despeinada y una simple pero armoniosa imagen. Fue ahí donde la unión hizo la fuerza y en conjunto con su hijo mayor Teo y Francisca Vivanco, formaron Aire Arquitectos. Teobaldo, ¿cuál es el proyecto más entretenido que han realizado este último tiempo? Transformamos una casa antigua de Baque- dano en una cervecería de buena calidad. Era una vivienda muy pequeña y deteriorada por su desuso y la oficina se hizo cargo del pro- yecto completo y de su ejecución, trabajando cada detalle con mucha paciencia. Resultó ser muy entretenido y, sobre todo, bello. Por cierto, muy exitoso. ¿Qué características tiene este proyecto que lo hace tan especial? El encuentro entre materiales cálidos, tonos grafito, texturas pétreas e iluminación indus- trial, crean una atmósfera distendida y urba- na, donde reunirse a disfrutar del rock y la cerveza, en torno al patrimonio que significa una casa de otro siglo.
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