Norte abril 2018

35 tell. cl adelante, hasta sesenta y cinco o setenta y cinco años, dependiendo de la condición física. He trabajado con muchos adultos y con más de cuatrocientos niños y jóvenes de la Universidad Católica del Norte a través del proyecto Delta y la experiencia ha sido absolutamente satisfactoria. ¿Qué condiciones se requieren? Principalmente, tener buena condición física, que te permita sortear los obstáculos que se presenten. Nosotros hacemos chequeos previos a cualquier salida a terreno, para evitar riesgos mayores. Existen algunas restricciones para quienes tienen problemas a la cadera, fracturas o esguinces crónicos en piernas o espalda. También hay limitaciones con problemas psicológicos. ADRENALINA FULL Eterovic recuerda que cuando planteó la idea de hacer una escuela en esta área lo tildaron de loco. Pero él, enamorado del barranquismo, decidió adaptar esta disciplina a las condiciones de la zona y se convirtió en el pionero para la práctica de este deporte aventura que hoy atrae a cientos de adeptos. ¿Qué tipo de emociones se unen cuando realizas esta disciplina?, ¿qué sentiste la primera vez? Debo confesar que las primeras veces la emoción predominante era ¡el terror! Pero ese miedo era pasajero y lo que quedaba eran las ganas de más. Una especie de vértigo adictivo. ¿Dónde y cómo fue el descenso que más te marcó? En realidad tengo dos: Pan de Azúcar en Brasil y en Estados Unidos, en el Cañón de Colorado. No te niego, estaba atemorizado. Son lugares emblemáticos, conocidos en todo el mundo por sus imponentes formas geográficas, pero lo logré. ¿Cuál es tu formación profesional en lo deportivo? He realizado cursos y talleres enMéxico, Bariloche, Mendoza, Brasil donde recibí instrucciones teórico-prácticas. Fue en México donde me enamoré de las técnicas utilizadas y cómo pueden aplicarse en nuestro desierto. ¿Cómo ha sido la experiencia de convertirte en una especie de gurú de estas disciplinas? En realidad siento mucho orgullo por haber contribuido a la creación de varios grupos de este deporte en la zona. En algún momento me tildaron de loco y era como plantar rosas en el desierto. Yo traje el deporte de media montaña a la zona, por lo que conozco cada rincón y espacio que permite practicar las diversas ramas de estos deportes extremos. ¿Algún consejo para quienes desean disfrutar del riesgo y la aventura? El único consejo es que ingresen a agrupaciones certificadas en seguridad. Lo demás llega por consecuencia. Las personas andan más felices, con más energía. El barranquismo es vida, es pura motivación. Enseñamos los riesgos y cómo enfrentarlos de manera exitosa. Es una experiencia que ojalá todos pudieran vivir. T Ninguno de los deportes de la oferta más tradicional me atraía más que andar escalando cerros. Es una sensación difícil de explicar, pero de verdad es que a pesar de ser desafiante, con muchos riesgos y esencialmente solitario, eso de perderme en las alturas me llena mucho”.

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