Conce Abril 2018

74 tell .cl q u e m a r Eduardo della Maggiora Fundador de Burn to Give para dar ENTREVISTA eduardo della maggiora En apenas un mes consiguió que más de cincuenta mil personas participaran en su campaña y setenta y cinco millones de calorías fueran donadas a niños de Haití. Éxito total para una iniciativa que busca combatir dos grandes males del mundo actual: la desnutrición y la obesidad. Una sola acción, para un doble propósito. Una idea simplemente genial. Por María Jesús Sáinz N. Fotografía Andrea Barceló A. “ Quema una caloría, alimenta a un niño”. Esa es la invitación que mueve al chileno Eduardo della Maggiora, ingeniero civil, empresario y exitoso triatleta. La consigna parece una locura y, sin embargo, no sólo es posible, sino real. La historia es así. El recién pasado 15 de marzo lanzó una plataforma que le permitía a las personas declarar las calorías que quemaban realizando cualquier tipo de actividad física duranteunmes y, a travésdel aportedeempresas privadas, convertirlas en nutrición de urgencia para niños en Haití. Fue presentar la campaña y ver cómo la noticia corría tan rápido y tan lejos como los propios deportistas. Influenciadores de redes sociales, atletas y personas comunes y corrientes engancharon con la iniciativa, compartieron sus calorías y comenzaron a desafiar a sus amigos. El resultado: la campaña se viralizó, cincuentamil personas de más de setenta países se unieron y se logró conseguir setenta y cinco millones de calorías recicladas en alimentación de emergencia para mil niños, a través de la Fundación Leche para Haití. Eduardo dice que la idea sin embargo “no llegó como una ampolleta que se ilumina”, sino más bien como un proceso largo que se fue armando de a poco. Un camino que sería imposible de entender sin conocer su espíritu lleno de energía y creatividad, y su vidamarcadapor las decisiones valientes, los cambios y los desafíos. UN EJECUTIVO EN WALL STREET Corría el año 2013 y Eduardo della Maggiora trabajaba en la prestigiosa banca de inversión J.P. Morgan en Nueva York. Estaba cumpliendo su máximo sueño profesional y cosechando con abundancia sus frutos. Sin embargo, cuando ya había hecho frente a la temprana muerte de su padre, le tocó lidiar con un desolador diagnóstico de leucemia de su mamá. “Nuevamente me enfrenté al hecho de que la vida es súper frágil. Y pensé... Si hoy fuera mi último día en la tierra, ¿cómo mediría mi vida?, ¿la mediría por el éxito que tuve profesionalmente, por las notas que me saqué, por la plata que tengo en el banco?”. ¿Y cuál fue la respuesta? Después dedarlemuchas vueltas aesapregunta, llegué a la conclusión de que una buena manera de medir mi vida sería ver cómo estaba usando mis habilidades para ayudar a los demás. Pero en ese momento no me pude contestar esa pregunta, y eso me provocó una crisis. Y las crisis traen cambios... Imagínate. Estaba viviendo en Nueva York, me estaba yendo increíble, tenía una vidamaravillosa con amigos, con una carrera profesional súper armada, pero ya no era lo que quería. Y ahí, en ese minuto dije, voy a cancelar todo por seis meses y voy a usar toda mi cabeza y toda mi energía para hacer algo por los demás. Y entonces partes a Tanzania. ¿Por qué África? Pensé, cuál es el lugar más distinto a Nueva York... y ese lugar era África. Un sitio donde se

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