Conce Abril 2018
nos, de ir generando vínculos. Son infaltables los fines de semana de regaloneo en la cama, de tomar desayuno juntas, de pasear. Aunque no soy su mamá, la educo como mamá, la corrijo como mamá, la regaloneo como mamá. Tenemos una relación súper especial que ha ido creciendo con el tiempo. Ha sido un proceso de aprendizaje para las dos, donde le inculco valores y lo que querría para un hijo en la vida. Todas las noches leemos la Biblia y oramos. La Isa junta sus manos y da las gracias a Dios por el día que tuvo. La Isa ora, me dice. Lo más difícil fue dejar mis espacios personales, mi tiempo, mis momen- tos. Antes de la Isa tenía mis propios ritmos, porque llevaba cuatro años viviendo sola. Con ella eso cambió. Ya no podía levantarme los domingos a mediodía porque a las seis y media de la mañana llegaba a meterse a mi cama. No ha sido fácil. Uno se posterga. Hemos tenido altos y bajos; pataletas han habido, momentos de frustración también. A mí me ha hecho crecer y madurar mucho para dejar de mirarme el ombligo. Me ha hecho cuestionar- me, sentirme culpable a veces, amarla con locura. Pero eso es ser mamá. Me poner feliz ver cómo ha crecido, ver todo lo que ha logrado. El verla reírse con ganas ha sido un proceso también. Al principio era una sonrisa, al principio era un abrazo, pero ahora es abrazar fuerte, es pedirme que la tome en brazos, es reírse a carcajadas. La Isa es un dulce. Todo el día quiere besos y abrazos. Tengo súper claro que esto es transitorio y es por un tiempo, pero prefiero sufrir un duelo cuando se vaya de mi lado a que ella hubiera tenido que quedarse en un hogar de niños. Prefiero mil veces que ella esté acá y ser yo la que tenga pena después, porque esto es por un bien mayor. Esto es por ella. Por darle algo mejor ” . "Tengo súper claro que esto es transitorio y es por un tiempo, pero prefiero sufrir un duelo cuando se vaya de mi lado a que ella hubiera tenido que quedarse en un hogar de niños". “ Soy hija adoptiva y para mí la familia es la que te cría, la que te contiene, la que está contigo. Cuando fui a una charla del FAE (Familia de Acogida Especializada) y conocí la realidad nacional de tantos niños que necesitan hogares, no lo pensé dos veces y pos- tulé. Era mi forma de aportar a la sociedad, de devolver la mano. El día que llegó la Isa (nombre ficticio) me llamaron a la pega y me dijeron: “ llegó, tienes que venir a buscarla ahora. Es una niñita y tiene dos años y once meses ” . Era la primera vez que nos veíamos, pero me enamoré altiro de esta gorda. Estaba asustada, porque me di cuenta de que no sabía nada de ella. No sabía lo que le gustaba, no sabía cómo dormía, qué comía. Nos subimos al auto y mientras manejaba a la casa la miraba por el espejo retrovisor y me hacía mil preguntas. ¿ Me hablará?, ¿ se pondrá a llorar cuando lleguemos a mi casa?, ¿ estará asustada también? Apenas abrimos la puerta del departamento, ella enganchó altiro con la Holly, mi perra collie. Empezaron a jugar y por primera vez escuché su risa. Yo siento que la Holly es un bálsamo entre nosotras, hace que el engranaje sea completo de alguna manera. Esa noche no dormí. Me levantaba a cada rato a verla si estaba bien, si estaba tapada, si tenía calor, cómo estaba el pañal. La primera noche que llegó a mi cama, Isa llevaba un mes conmigo. Eran como las cuatro de la mañana cuando sentí un par de piececitos. Hola, me dijo. Morí de amor. Lo encontré una maravilla y sentí que habíamos subido un peldaño en nuestra relación, que algo había cambiado en nosotras. A ella le encanta que nos vistamos iguales. Tenemos las mismas zapatillas y ella le dice las iguales. Nos hemos dado los espacios para ir conociéndo- Dominique Bernier
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