concepción Enero 2018
24 tell. cl tv por cable Por Sheldon DISPONIBLE EN NETFLIX. TV ahora P refiera-el-original es una máxima que se aplica para House of cards, la serie dramática de la BBC basada en la novela homónima de Michael Dobbs, conocida mundialmente tras la adaptación estadounidense para Netflix, y su estrepitosa caída por las acusaciones de abuso sexual en contra del protagonista Kevin Spacey. Emitida como trilogía entre 1990 y 1995, transcurre en el parlamento británico tras el fin de la era Thatcher. Francis Urquhart (Ian Richardson) es el veterano jefe del partido conservador. Ante la llegada de un nuevo Primer Ministro, Urquhart ambiciona un cargo en la primera fila del gobierno, pero el nuevo líder no lo considera. Bajo el aliento y maquinaciones permanentes de su esposa Elizabeth (Diane Fletcher), el viejo político comienza a mover los hilos para provocar la caída de la flamante administración y catapultar su propio ascenso, utilizando toda la información que acumula sobre colegas y formando una íntima alianza con una joven periodista ambiciosa de golpes noticiosos. La trama suena familiar. La versión estadounidense sostiene varias similitudes con el guión inglés. De partida, el maquiavélico Francis le habla directamente al telespectador (y ese recurso persiste más acá), aun cuando mientras avanza la trilogía esas coincidencias se desvanecen. Paradigmática del ritmo de la televisión de hace un cuarto de siglo mucho más pausado, redunda en mayor verosimilitud tanto en las interpretaciones —Ian Richardson magistral—, como en los giros dramáticos y la exposición franca del mundo de la política. Sin riesgo de spoiler se puede decir que este Francis bajo el alero del Big Ben es más siniestro, ácido y carismático que el Francis de la Casa Blanca. Francis puede ser peor HOUSE OF CARDS UK
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