Antofagasta Diciembre 2017
pequeño en número. Mis chicas tienen casi súper poderes y gracias a ellas, Marianne, Karla, Paola y Margarita, vamos abriendo caminos. Entonces la casa —como le digo a nuestro centro cultural— hace que quienes la visiten se maravillen con ella”. ¿Qué es para ti la cultura y cómo comenzaste a adentrarte en ella? La definición es amplísima, y las prácticas que configuran en mí un entorno propicio y sensible a la valoración de las artes y sus manifestaciones deben comenzar lo antes posible. En mi casa, los domingos eran para la música clásica. La foto que tengo en mi memoria es mi mamá Alicia jardineando, y papá leyendo o estudiando con Vivaldi, en un casete de esos que regalaban con las revistas. Bernie (mi padre) tenía un bello escritorio armado con amor por mi madre para él. Creciste como en un cuento… Es que tener ese entorno, para mí favoreció el gusto por el teatro, los espectáculos musicales. No digo que a todos les pasará igual, pueden ser otros ritmos, otros instrumentos. Siempre me leyeron, siempre me enseñaron a imaginar, y siento que es algo a lo que no todos los niños tienen acceso. Crecer y desarrollarnos en esos contextos, sin duda, nos abrirán oportunidades y despertarán sensibilidades. ¿Crees que es difícil hacer cultura en el norte de Chile? Hoy el trabajo que hacemos los que estamos en la vereda cultural, supone infinitos esfuerzos en toda la extensión del territorio continental e insular. Desde quienes deben decidir si seguir trabajando apatronados, o destinar tiempo de calidad para la creación artística. Esfuerzo en buscar recursos y fondos que permitan el desarrollo y producción de obra. Los espacios también nos vemos en la necesidad de brindar metros cuadrados y lineales acordes para exhibir sus trabajos. Ello, lamentablemente, no siempre es posible, estamos también a diario pensando cómo hacer sostenibles los espacios, y a veces el ítem acondicionar/ mejorar salas no alcanza a formar parte del presupuesto. ¿Hay recursos para difusión? Poco, entonces debemos enamorar a los medios para que nos ayuden a que más personas vayan a los espacios culturales de nuestra ciudad. A eso hay que sumarle las voluntades de los directores de colegio para que permitan que los estudiantes aprendan en otros contextos. Hemos hecho un trabajo muy lindo con los profesores, con nuestros Quijotes, como les decimos, pero ellos no siempre tienen apoyo desde las direcciones. La educación, y su currículo pensando en la competitividad y no en la felicidad, está en deuda con las artes. ¿Cómo ves el papel de la mujer a lo largo de la historia? ¿Y su presencia en el panorama actual? Las mujeres hemos sido siempre las más poderosas y aunque es necesario luchar porque se nos valore, trabajar silenciosamente como hemos hecho hace años nos sigue haciendo grandes. En el ámbito cultural local nunca escucho a una Alejandra Rojas, Arlette Ibarra, Marcela Oyarzún, Paz Osorio y tantas más que no alcanzo a nombrar, quejarse de la inequidad de oportunidades que el sistema nos ha impuesto. Todo lo contrario, van dando pasos gigantes para construir una mejor sociedad. ¿Qué es lo más gratificante que te ha sucedido en la vida? Agradezco rodearme de seres increíbles que me acompañan. Ha sido gratificante poder trabajar en lo que me apasiona y ahí es bueno que uno de esos seres increíbles te recuerde que la pega no lo es todo, que sí es maravilloso que te haga feliz, pero que tenemos otros mundos por caminar y soñar juntos. Eso se los agradezco. Y hay cosas como esta entrevista, que me permite hacer público lo bueno que fue tener un padre como el que tuve y que siempre trabajó para que las personas vieran, en la cultura y las artes, una especie de trampolín que nos lleva a una vida mejor. Temores, desafíos, tu sueño para la ciudad… Siento que varios estamos soñando colectivamente. Antofagasta ha ido entendiendo que además de nuestro pasado y presente minero, existen otras posibilidades de desarrollo. Tenemostantasoportunidadescomoatardeceres mágicos nos regala el borde costero. Ojalá quienes lean esta entrevista hagan el ejercicio de mirar Antofagasta con amor, que la sientan suya, generando opciones y buscando espacios de encuentro. Por lo pronto, estamos haciendo la pega…cadamartes y jueves las personas tendrán oportunidad de compartir su almuerzo en el patio interior de Estación Antofagasta ¿qué mejor para conocernos que almorzar en el corazón del Barrio Histórico? Los espero. En este espacio cultural somos un equipo de gran corazón, pero pequeño en número. Mis chicas tienen casi súper poderes y gracias a ellas, Marianne, Karla, Paola y Margarita, vamos abriendo caminos. Entonces la casa —como le digo a nuestro centro cultural— hace que quienes la visiten se maravillen con ella”. 35 tell. cl T
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